Simon Gniminou, secretario general de Cáritas Burkina y Mme Balima, animadora de Cáritas Burkina, impartieron ayer una charla informado sobre la situación por la que atraviesa el Sahel.

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Caritas burkina

Los técnicos de Cáritas Burkina Faso, durante su visita a Cáritas diocesana de Burgos

 

 

En el contexto de la Semana Pobreza Cero con motivo del Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza (el próximo 17 de Octubre), Cáritas diocesana de Burgos ofreció ayer una charla a cargo de dos técnicos de Cáritas Burkina Faso (Sahel), y se centraron en el fenómeno migratorio y la movilidad humana en sociedades con escaso acceso al derecho a la alimentación.

 

Simon Gniminou, secretario general de Cáritas Burkina y Mme Balima, animadora de Cáritas Burkina, están realizando una serie de visitas a diversas ciudades para sensibilizar sobre la situación y contar de primera mano la labor que realizan. Cáritas Burkina tiene mucha experiencia en el ámbito de la seguridad alimentaria, promoviendo procesos de desarrollo comunitario en los que la mujer y los jóvenes ocupen puestos relevantes. En los últimos años, Cáritas Burkina ha hecho frente a diversas crisis sociales y ha conseguido jugar un rol esencial como agente de paz y de desarrollo.

 

Cáritas Burgos lleva años colaborando con acciones a favor de las Cáritas en esta zona del Sahel. Se trata de proyectos que apoyan la acogida y la atención humanitaria a migrantes y refugiados como en acciones de desarrollo para proporcionar mejores oportunidades a los que no desean migrar y una alternativa de futuro a los que regresan. Y es que las migraciones en el Sahel son una constante y afectan de manera variable a todos los países de la región que sufren graves problemas con motivos de la movilidad forzada que viven debido a los conflictos y los desastres naturales que afectan de manera estructural a la zona, en contextos socioeconómicos muy vulnerables.

Implicación en situaciones de emergencia

En el año 2013 Cáritas Diocesana de Burgos colaboró con Cáritas Burkina Faso en un proyecto de emergencia, financiado por el Ayuntamiento de Miranda de Ebro, para dar respuesta a la crisis en Mali, donde el conflicto armado provocó que numerosas poblaciones se desplazaran desde las zonas de combate para añadirse a las que ya habían huido de dichas zonas para ir hacia el sur, o para refugiarse en los países vecinos. El proyecto consistía  en una respuesta regional de las Cáritas en cuatro países: Malí, Burkina Faso, Níger y Senegal, para atender a las víctimas del conflicto en Malí, desde una dimensión humanitaria destinada a atender las necesidades básicas de la población desplazada, tanto dentro de Mali como a los países vecinos.