Al llegar la semana de oración por la unidad de los cristianos, charlamos con Agustín Melguizo, un pastor evangélico, y José Luis Cabria, director del secretariado diocesano de ecumenismo, sobre la posibilidad de que la unidad de los cristianos sea plena. El 19 de enero, ortodoxos, católicos y evangélicos mantendrán una oración conjunta a las 20:00 horas en la parroquia del Hermano San Rafael de Burgos.

Facebook0Twitter0Google+0EmailWhatsapp

 

ecumenismo burgos

Agustín Melguizo y José Luis Cabria, en la iglesia evangélica de la calle Pessac de Burgos.

 

La invitación a compartir un café en torno a una mesa. Unas galletas de chocolate sobre un plato y el reloj como parado, sin prisa en avanzar porque se está compartiendo, y mucho. Sentados alrededor, Agustín Melguizo y José Luis Cabria, un pastor evangélico y un sacerdote católico. Una estampa extraña para muchos pero común entre ellos y Claudiu Nicoara, un pope ortodoxo que hoy no ha podido acudir a la reunión. «Ecumenismo de la vida», lo llaman. Un primer paso para compartir entre hermanos cristianos sus inquietudes, sus modos de entender la vida y de poner en común lo mucho que les une.

 

En los dos milenios de historia del cristianismo, entre los seguidores de Jesús siempre se han dado matices y modos diversos de vivir el evangelio. Algunos, como en el caso entre ortodoxos, católicos y protestantes, han sido tan marcados que las diferencias produjeron enfrentamiento, división, ruptura. En el año 1054, la división entre católicos y ortodoxos se consumó, a la espera de que centurias después se desgajaran también los seguidores de la Reforma impulsada por Lutero hace cinco siglos. A pesar de la desunión, desde hace décadas ha surgido un fuerte movimiento que busca encontrar lo común de las confesiones cristianas y lograr que la unión entre ellas sea una realidad cada vez mas cercana.

Ecumenismo de la vida

En Burgos, ese acercamiento se da de forma especial cada mes de enero, cuando llega la semana de oración por la unidad de los cristianos (del 18 al 25), y siempre que hay oportunidad en acciones sociales y puntuales o en colaboraciones asistenciales conjuntas, como la visita a los presos. Así, las reuniones entre católicos, evangélicos y ortodoxos hacen que poco a poco, el acercamiento vaya siendo una realidad: «Quienes participan en estos encuentros se dan cuenta de que los otros no son bichos raros, son gente creyente y que tienen una fe común muy profunda y vivida con intensidad y espontaneidad», comenta José Luis Cabria, director del secretariado diocesano de ecumenismo. Parecida opinión tiene Melguizo, pastor evangélico desde hace 25 años y líder de la Iglesia evangélica de la calle Pessac de la capital: «Existe un “ecumenismo de oficina” a alto nivel teológico entre católicos y luteranos… pero eso no llega a la gente de calle. Si nosotros estamos aquí reunidos no es por esos grandes documentos, sino porque nos hemos conocido, hemos empezado a trabajar juntos y nos ha ido bien. El tema relacional es clave». Y apostilla: «No hay que plantearse si se conseguirá o no la unidad plena; si cada uno hacemos lo que está en sus manos estaremos haciendo ecumenismo. Lo único que podemos hacer es intentar ser nosotros personas que facilitemos la unidad».

 

Se calcula que en la provincia de Burgos existen unos 10.000 cristianos ortodoxos y alrededor de 3.000 evangélicos pertenecientes 30 comunidades. De otro lado, el 90% de la población se declara católica, aunque su práctica religiosa cae hasta el 20%. Sin duda, tres confesiones cristianas que, lejos de lo que la opinión pública piensa, están más cerca de lo que parece: «Los católicos, que somos mayoría, pensamos que ortodoxos y evangélicos son otra religión y muchos lo equiparan con el islam o el budismo», comenta Cabria. «Pero no es así, son otras confesiones, distintas formas de entender y vivir el mismo evangelio. Y es que a lo largo de la historia hemos acentuado tanto las diferencias que hemos olvidado lo común. Ciertamente hay diferencias doctrinales, de celebración de sacramentos, de organización jerárquica y ministerial… pero tenemos elementos esenciales comunes: la misma fe, el credo común, el bautismo… Hay muchos elementos que tendríamos que poner en primer plano y no las diferencias», insiste. «Ese es el primer paso para que haya ecumenismo».

¿Utopía o realidad?

Preguntados sobre si la unidad plena es o no una realidad cercana, católicos y evangélicos tienen diferentes puntos de vista. Melguizo asegura que los evangélicos «vivimos ya un cierto ecumenismo interno porque entre nosotros existe ya una gran diversidad. Nosotros consideramos la diversidad como una riqueza. El Espíritu Santo está por encima de barreras de denominaciones, grupos, estructuras…» En este sentido, para ellos el ecumenismo sería una unidad diferenciada, una unidad dentro de la diversidad. Para la perspectiva católica, sin embargo, el ecumenismo será pleno cuando haya unidad total: «La idea es llegar a la unidad visible desde el punto de vista doctrinal, de disciplina y sacramentos», comenta Cabria. «El ideal es que todos lleguemos a participar en la misma eucaristía porque entre nosotros existe comunión plena». A pesar de lo complejo, no pierde la esperanza: «Mientras tanto, vamos caminando hacia ello. Hay que ir dando pasos poco a poco».

 

Y el primero de ellos pasa por reconocer lo doloroso de la fractura: «Yo creo que en el fondo, no se da ecumenismo porque no nos duele la desunión. No vivimos la división como una tragedia. Y como no nos duele, no es cosa nuestra, pasamos de ello, que lo intenten otros», lamenta Cabria. A pesar de ello, ambos pastores destacan que el ambiente multicultural y hostil empujará a buscar el acercamiento y a presentar ante la sociedad una única imagen del cristianismo: «La identidad cristiana como presentación hacia los otros no cristianos va a facilitar el ecumenismo. Este mundo hostil y contrario al cristianismo va a favorecer la unidad entre los cristianos y aunar nuestra identidad común».