Con motivo de la fiesta del patrono de los teólogos, santo Tomás de Aquino, y teniendo como trasfondo los diez primeros lustros de vida de la Facultad de Teología, Sebastián ha querido analizar el momento actual de la Iglesia valorándola desde su contexto histórico para mostrar que es necesario un nuevo modo de presentar el evangelio y despertar a los alejados.

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España ya no es lo que era. Y su Iglesia, tampoco. Bien lo sabe el cardenal Fernando Sebastián Aguilar, quien ha acudido esta tarde a la Facultad de Teología a impartir una conferencia en la que ha repasado el devenir de la Iglesia española en el último medio siglo. Diez lustros en los que, como afirma, «se ha perdido el peso que el cristianismo tenía en la sociedad y la cultura» y los católicos han pasado a ser «una minoría».

 

El actual panorama marca así un nuevo horizonte por el que la Iglesia española debe apostar, siendo conscientes de que el cambio de perspectiva y de planteamientos pastorales «no es tarea fácil» y «requerirá varias generaciones»: «Hay que tener agilidad mental para darnos cuenta de la situación en la que nos encontramos y eso requiere cambiar de actitud y planteamientos».

 

Para Sebastián, los cambios que exige la pastoral de la Iglesia deben centrarse en la formación, la conversión personal y el investigar nuevas vías para hacer más atractivo el evangelio: «Hay que dar más importancia a la formación personal, a la autenticidad de la conversión de los cristianos, a la veracidad de los sacramentos de la iniciación cristiana y matrimonio, a buscar la manera de establecer contacto con los que habitualmente no vienen a la Iglesia y estudiar el modo en que presentamos el evangelio para que despierte en ellos respeto, interés y atractivo. Hay que replantear profundamente nuestra manera de estar presentes en esta sociedad. Todo menos desanimarse», insiste.

 

A pesar de que el nuevo paradigma se impone casi a la fuerza, el arzobispo emérito de Pamplona tiene «la sensación de que no hemos sacado todavía las consecuencias de este cambio». Cree que «somos una Iglesia demasiado tranquila» y que para poder llevar a cabo el giro pastoral que necesita la Iglesia española «hay que rezar más, ser más humildes, tener más amor al Señor y al prójimo para vivir inquietos pensando cómo podemos ofrecerles el evangelio de Jesús; no conformarnos con los que nos vemos cada día en la Iglesia, sino pensar que el 80% de nuestros hermanos están fuera». «Hay que ir a crear relaciones con ellos y presentarles de nuevo el mensaje de Jesús. Hay que recrear la cultura cristiana», recalca.

 

Sebastián reconoce que las cosas en los últimos años no han funcionado como se esperaba, pues «se ha perdido la idea cristiana de la familia, el trabajo y de tantas otras realidades». Aún así, no quiere atribuir responsabilidades: «No sé quién tiene la culpa y distribuir culpas no es nuestro papel. El problema es cómo vamos a remediar la situación», insiste. «Nosotros solo tenemos recuperar la Iglesia de Jesús en España».