Lo hizo en la tarde de ayer con una oración ecuménica teniendo como telón de fondo los 500 años de la reforma protestante en la que participaron católicos y evangélicos.

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La parroquia de Santa Casilda, de Miranda de Ebro, acogió en la tarde de ayer viernes una oración ecuménica, en el marco del octavario de oración para la unidad de los cristianos. Con los 500 años de la reforma protestante como telón de fondo, se hizo uso de los materiales propuestos por el Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, con motivo de esta efeméride.

 

Bajo el título «Reconciliación. El amor de Cristo nos apremia», la velada comenzó con un salmo de alabanza, al que siguió la construcción de un muro con doce ladrillos, que simbolizaban doce pecados que nos separan a los cristianos (odio y desprecio, persecución, comunión rota…). Tras la lectura de la palabra de Dios, se desmanteló el muro, pasando a componer una cruz con las mismas piedras. Este gesto sirvió para pedir al Padre común la reconciliación entre las Iglesias cristianas.

 

Seguidamente se rezaron unas oraciones de intercesión y se encendieron las velas de la asamblea, antes de rezar juntos el Padrenuestro y recibir la bendición conjunta, por parte de los tres ministros que presidían la celebración: un católico, un miembro de la comunidad cristiana «Roca de Salvación» y otro de la Iglesia cristiana redimida de Dios.