Aranda de Duero ha celebrado este pasado sábado el encuentro ecuménico que ha reunido a católicos, evangélicos y ortodoxos en la parroquia de Santa María. Fue un momento para la reflexión sobre los obstáculos que provocan división y un llamamiento a la unidad entre los cristianos.

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El último sábado de enero, como es habitual, Aranda de Duero ha celebrado en la parroquia de Santa María el encuentro ecuménico entre evangélicos, católicos y ortodoxos.

 

El acto comenzó con la presentación de un signo, que consistió en la presentación de una cruz por parte de los ortodoxos, una Biblia por la parte evangélica y un corazón por la católica. el corazón constaba de una palabra, «Reconcíliate», al hilo del lema de este encuentro, «Reconciliados nos apremia el amor de Cristo». Tras una introducción, los presentes realizaron un comentario al texto segundo de Corintios y al del Hijo Pródigo. Además, como explica Juan Carlos Argüeso, arcipreste de Aranda, también se hizo un signo del perdón a través de unas piedras con forma de cajas se simbolizó los signos «que a veces envía la división, por ejemplo, el juicio los malos entendidos, las rencillas, las discordias… que son como piedras en el camino». Con cada piedra en forma de caja que se iba presentando, se construyó un muro, y tras haber presentado la Palabra de Cristo como salvación, ese muro se derrumbó y con las mismas piedras se construyó una cruz con la palabra «Unidad», «que todos sean uno, para que el mundo crea».

 

Posteriormente, se procedió a realizar una acción de gracias y el gesto de la paz, también se rezó el Padrenuestro y una bendición. Un pastor evangélico amenizó el momento con música. El ambiente, que fue «muy agradable», congregó a numerosas personas en la parroquia.