Se ha venido abajo uno de los cuatro muros de su campanario. Por fortuna, la intervención que se realizó en el tejado hace cuatro años han impedido que la estructura del templo se vea amenazada.

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Si hace apenas dos días el temporal derribaba la espadaña de la iglesia parroquial de Villangómez, los vecinos de Barruelo, en el norte de la provincia, se levantaron ayer por la mañana descubriendo que el viento había azotado también con fuerza el campanario de su iglesia.

 

Durante el amanecer del sábado, en torno a las 7:00 de la mañana, uno de los cuatro muros de la torre se ha venido abajo a causa del fuerte viento, dejando al descubierto la torre. Parece que la caída no ha afectado al interior del templo, pues el muro cayó al exterior, haciendo que su poco peso y las fuertes vigas de madera y las tejas nuevas -el tejado se había reparado hace cuatro años- no hayan afectado tampoco a la estructura del edificio, como relata el párroco de Villarcayo, Juan Miguel Gutiérrez. De ahí que los vecinos podrán seguir celebrando la misa con normalidad, como ocurrirá a las 13:00 horas de hoy.

 

La parroquia está dedicada a Santa María Magdalena, y es dependiente de la parroquia de Bisjueces en el arciprestazgo de Merindades de Castilla la Vieja.