El abad de Leyre y representantes de la Guardia Real participaron en una eucaristía en su recuerdo. Al finalizar la misa, depositaron una corona de flores en la tumba del conde.

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monasterio de ona

El abad de Leyre presidió la solemne eucaristía.

 

Con motivo del milenario del fallecimiento del conde don Sancho, la villa condal de Oña lució en la mañana de ayer domingo sus mejores galas para celebrar un rendido homenaje a quien fuera fundador del monasterio de San Salvador la localidad. La santa Misa estuvo presidida por el padre abad del monasterio de Leyre, Dom Juan Manuel Apesteguía. En su homilía, el prelado aseguró que «Oña no sería Oña sin el evangelio», animando así a los presentes a estar muy orgullosos de las raíces cristianas de una tierra a la que el conde don Sancho sirvió denodadamente.

 

Concluida la eucaristía, el alcalde de la villa y un representante de la Guardia Real depositaron una corona de laurel ante el sarcófago que contiene los restos mortales del conde y el padre abad invitó a los presentes a rezar un responso por su eterno descanso.