Representantes de 35 hermandades y cofradías de la diócesis presentaron al arzobispo la realidad de las mismas. Por su parte, don Fidel, les animó a continuar con su trabajo, sin olvidar la «fuerza evangelizadora» de la religiosidad popular.

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Ayer viernes, representantes de 35 hermandades y cofradías de la diócesis se dieron cita en el Seminario de San José para participar en un encuentro con el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas. Organizado por la delegación de Religiosidad Popular y Cofradías, el encuentro sirvió para compartir la realidad de cada una de las cofradías participantes y entablar un diálogo con el pastor de la diócesis sobre el porvenir de estas realidades diocesanas.

 

El encuentro, en el que participaron también el vicario de Pastoral, José Luis Lastra, y el delegado de Religiosidad Popular, Lucinio Ramos, comenzó con la celebración litúrgica de Vísperas. En su homilía, el arzobispo invitó a los asistentes a ser «sal y luz» en el mundo, es decir, a dar sentido a la propia vida y a ayudar a los demás a que encuentren también el sentido de su vida en Jesús, el camino, la verdad y la vida.

 

A continuación, los numerosos cofrades participantes (algunos de ellos habían hecho más de un centenar de kilómetros), pasaron al salón de actos para escuchar al pastor de la diócesis y presentarle sus inquietudes. Después de presentarse cada cofradía, el arzobispo les expresó su agradecimiento por estar allí, y les animó a que siguieran viviendo la incorporación en su respectiva cofradía o hermandad en comunidad fraterna, valorando su formación cristiana, siendo coherentes con sus convicciones y cuidando su identidad parroquial. En el diálogo posterior, se abrió un turno de preguntas. Tomando la palabra varios cofrades, expresaron su gratitud a don Fidel por su presencia y le manifestaron sus preocupaciones por la continuidad de sus asociaciones. Frente a alguna postura de interrogante sobre el porvenir de las mismas, varios cofrades se manifestaron optimistas porque cada año hay jóvenes que pasan a formar parte de ellas; incluso, según informó el delegado, acaba de surgir una cofradía en Aranda, formada mayoritariamente de jóvenes. De todas formas, las cofradías y hermandades son una realidad destacada de la religiosidad popular, y ésta, en palabras del arzobispo, «contiene en sí una profunda fuerza evangelizadora que no podemos menospreciar. En la cultura secularizada en la que vivimos, toda expresión popular de la fe manifiesta la innegable sed de Dios que anida en el corazón de cada persona y en el alma de los pueblos».

 

Al clausurar el encuentro, la delegación de Religiosidad Popular entregó a cada cofrade el último mensaje publicado por el arzobispo, titulado «Fiestas populares marcadas por la fe», donde don Fidel anima a «seguir cultivando, cuidando y viviendo todas estas expresiones sencillas de la fe de nuestro pueblo». Asimismo, se convocó a los cofrades a participar el próximo 6 de mayo en el XVIII encuentro diocesano de Cofradías y Hermandades, que tendrá lugar en Villarcayo.