Ayer finalizó al Semana Arciprestal de Gamonal, y lo hizo con una celebración de la palabra que contó con numerosos asistentes en la parroquia de la Real y Antigua. Allí todos tomaron conciencia de lo que implica ser discípulos misioneros, tema en torno al que han girado todos los actos celebrados durante la semana.

Facebook0Twitter0Google+0EmailWhatsapp

 

<
>

El último de los actos de la XVII Semana Arciprestal de Gamonal, que finalizó ayer, ha tenido como escenario el templo de Nuestra Señora la Real y Antigua. Una celebración de la palabra que ha estado cargada de símbolos y gestos. Todos ellos encaminados a despertar en todos y cada uno la conciencia de ser «discípulos misioneros en el mundo de hoy».

 

La celebración, –preparada como el resto de los actos de la semana por una comisión formada «ad casum»–, ha estado presidida por el arcipreste, Javier García Cadiñanos. Tras un saludo y canto de entrada, cada parroquia del arciprestazgo fue presentando a través de los símbolos del ladrillo y del boquete, las fortalezas y carencias que implica ser discípulos misioneros. Una fortaleza y una carencia que cada parroquia había señalado como más característica  en la reflexión llevada a cabo el lunes en los grupos.

 

A continuación fue proclamada la Palabra de Dios en dos textos: el primero del libro del Apocalipsis («Ojalá fueras frío o caliente… »y el segundo, del Evangelio de San Mateo («No os preocupéis por lo que vais a decir, pues no seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará por vosotros…»)El arcipreste invitó así a todos los fieles a tomar en serio la misión de ser levadura en medio de nuestro barrio, llevando encendida la luz de Jesús.

Un farol para ser luz

Posteriormente, cada uno de los asistentes fue escribiendo en una huella que había recibido a  la entrada, aquello que quiere potenciar como discípulo de Jesús. Estas huellas formaron un camino en el suelo de la iglesia, señalando la salida hacia la calle. Después se procedió a encender un farol, que simboliza la tarea del cristiano de ser luz. Todos los congregados terminaron saliendo a la calle y rodearon la iglesia, pasando de mano en mano ese farol, mientras tañían las campanas.

 

Como broche final, los asistentes han podido compartir un chocolate caliente con bizcochos que preparó  un grupo de voluntarios de la Antigua. Se trató de una bonita y cuidada celebración que ha coronado esta semana tan intensa del arciprestazgo de Gamonal. El arciprestazgo, por su parte, agradece el esfuerzo de todos los que han preparado estos actos, de modo especial a la Comisión encargada de ir concretando y ejecutando todos los detalles, comisión formada por representantes de todas las parroquias.