El arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez, celebró ayer la misa del Miércoles de Ceniza con la que quedaba inaugurado el tiempo litúrgico de Cuaresma. Durante su homilía, animaba a los fieles a poner sus mejores esfuerzos en acercarse más «a la realidad de la Salvación» y ser mejores «hijos de Dios y hermanos de los demás».

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Don Fidel Herráez, durante la celebración del Miércoles de Ceniza del año pasado.

 

La capilla de Santa Tecla de la catedral cogía ayer por la tarde la eucaristía de imposición de ceniza presidida por el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez y concelebrada unto con numerosos sacerdotes, inaugurando así el tiempo de Cuaresma.

 

El pastor de la diócesis animó a los presentes a la conversión, una conversión que «es normal que cueste, ya que requiere esfuerzo», un esfuerzo que no ha de convertirse en tristeza. También invitó a recorrer, con el realismo propio de la vida, «este camino cuaresmal, en el que el Señor nos ofrece día tras día, la liturgia, su Palabra, nos ofrece la oración de la Iglesia». «Hoy la oración nos animaba a pedirle al Señor que nos fortalezca con su auxilio para que mantengamos el espíritu de conversión. Hay un principio antropológico, que nos afecta a todos los seres humanos, que dice que todo lo importante en esta vida no se consigue sin esfuerzo. y cuanto más importante es una realidad, más esfuerzo requiere para hacerla nuestra. Si lo más importante  a lo que estamos llamados es a ser hijos de Dios, esto requiere los mejores esfuerzos porque es la realidad máxima que podemos incorporar en nuestra vida. Por lo tanto, que no nos desanime este esfuerzo que nos pide.

 

También hizo referencia a la segunda carta de los Corintios, en la que se invita a «no echar en saco roto la gracia de Dios. Ahora es tiempo favorable, es día de la Salvación. ¿Vamos a estar tristes ahora, que queremos acercarnos más a esa realidad de Salvación? Y de cara a este tiempo de Salvación, os invito a que cada uno veamos en qué podemos ser hijos de Dios y mejores hermanos de los demás. Veamos en qué podemos resucitar un poco más, en qué nos llama el Señor a resucitar». Además, el arzobispo pidió que los fieles se abran «a nuestra Madre para que nos ayude, para que acompañe en este esfuerzo».