El arciprestazgo de Aranda de Duero ha celebrado esta semana pasada su Semana Cuaresmal, en la que se ha buscado tomar conciencia de los que implica ser «discípulos misioneros orantes», una idea que va en consonancia con el plan pastoral de la diócesis.

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discipulos misioneros

 

El arciprestazgo de Aranda de Duero acaba de celebrar su Semana Cuaresmal 2017, en la que la parroquia de Santa María de la localidad de la Ribera ha acogido diversas actividades por las tardes con la idea de prepara bien la Semana Santa.

 

Juan Carlos Argüeso explica que esta Semana se organiza con la idea de «concienciar sobre el sentido de la unificación de parroquias y la implicación en un proyecto común. La representatividad es cada vez menor, algo que afecta sobre todo a las parroquias más pequeñas. Hemos querido utilizar el proyecto diocesano que nos llama a ser discípulos misioneros para centrar la Semana Cuaresmal, por eso el lema ha sido ‘Discípulos misioneros orantes’ porque lo unimos con las 24 horas de oración al Santísimo».

 

La Semana comenzó el pasado 22 de marzo, con una charla con meditación del vicario de pastoral, José Luis Lastra que planteó cómo ser discípulos en este tiempo cuaresmal y qué es ser misionero, pero sobre todo, cómo ser ambas cosas y qué compromiso requiere.

 

Al día siguiente los participantes pudieron asistir  al testimonio del matrimonio formado por Vicente y Patricia quienes transmitieron su idea de lo que es ser discípulos y que lo que se ha recibido gratis hay que darlo gratis, además de animar a escuchar al maestro y comunicar la experiencia de fe. También intervino el misionero Ramón Delgado, que ha estado 10 años en Togo.

 

El pasado viernes 24, se celebró un Via Crucis y exposición del Santísimo, que incluyó 24 horas de Adoración. Durante esta, los sacerdotes se ofrecieron para confesar y facilitar así el sacramento de la penitencia.

 

Finalmente, el sábado concluyó la Semana Cuaresmal con una bendición, reserva y misa solemne.La eucaristía fue una concelebración de todo el arciprestazgo y se culminó el fortalecimiento en la fe «para ser discípulos misioneros», según Argüeso.