La noche del Viernes Santo ha vuelto a contar un año más con la procesión del Santo Entierro, en la que han desfilado todas las cofradías penitenciales de la ciudad acompañando a los diversos pasos que dan cuenta de las últimas horas de la vida de Jesús.

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La jornada del Viernes Santo ha paralizado la ciudad, que parece haber hecho duelo ante Cristo muerto en cruz. Diversas han sido las procesiones y actos de piedad que se han desarrollado en Burgos a lo largo de hoy.

 

La jornada ha comenzado con un Via Crucis Penitencial por las laderas del parque del Castillo con meditaciones a cargo de Elías González Barriuso, párroco de San Nicolás y San Esteban y párroco de Santiago y Santa Águeda. Por su parte, la parroquia de San Lesmes Abad ha acogido el tradicional sermón de las Siete Palabras, a cargo de Emiliano Nebreda Perdiguero, sacerdote de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán. El mediodía ha contado con el acto del desenclavo del Cristo de Burgos de su cruz en la plaza de Santa María, uno de los actos que va ganando en popularidad en el Viernes Santo burgalés.

 

Por su parte, el arzobispo, don Fidel Herráez, ha presidido esta tarde en la catedral los santos oficios de la Pasión del Señor, donde se ha venerado la santa cruz y se ha realizado una colecta especial por Tierra Santa.

 

Aunque el desfile procesional por excelencia es el que ha tenido lugar caída la tarde. Se trata de la procesión del Santo Entierro, en la que participan todas las hermandades y cofradías penitenciales de la ciudad acompañando a sus pasos, que narran los últimos momentos de la vida de Cristo. El acto ha comenzado a los pies de la catedral, con el traslado del Cristo Yacente hasta su sepulcro ante la atenta mirada de cientos de personas. Después, la comitiva ha recorrido las principales calles del centro de la ciudad.