La última procesión penitencial ha recorrido las calles del centro de la ciudad en la noche del Sábado Santo. A pesar de no contar este año con el indulto de un preso, han sido miles los burgaleses que han querido acompañar a la Virgen de la Soledad.

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Miles de personas han participado esta tarde en la procesión de Nuestra Señora de la Soledad. A pesar de que este año no contaran con el indulto de un preso, no han faltado ni el fervor ni las miradas atentas ni los aplausos a la Madre que llora la muerte de su hijo Jesús.

 

A las 20:00 horas en punto, la Virgen, una talla de Ildefonso Serra, ha salido de la iglesia de Santa Águeda, recibiendo el aplauso de los fieles y el canto de una saeta. Después, ha emprendido su recorrido por la calle Santa Águeda hacia Barrantes, donde ha hecho la habitual parada frente al convento de las madres Salesas. Allí, las religiosas han entonado en castellano el canto del Stabat Mater y el abad de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santiago, Elías González, ha pronunciado un poema a la Virgen y proclamado varios vivas en su honor.

 

La procesión ha continuado su recorrido por las calles del centro de la ciudad en el último de los desfiles de carácter penitencial en la ciudad. Mañana, domingo de Pascua, las procesiones concluirán con el encuentro entre Cristo resucitado y la Virgen de la Alegría en la plaza del Rey San Fernando, hacia las 13:15 horas, tras la solemne eucaristía que presida el arzobispo, don Fidel Herráez, en la catedral.