En la jornada de hoy se celebrará el Rosario penitencial de la barriada Juan XXIII y la procesión de Nuestra Señora de la Soledad, pero sin duda, será la vigilia pascual de la noche la que marque el momento más importante de la Semana Santa, que es cuando se celebra la Resurrección del Señor.

Facebook0Twitter0Google+0EmailWhatsapp

 

soledad

Imagen de Nuestra Señora de la Soledad.

 

 

El paso de Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza recorre hoy a partir de las 11:00 horas las calles de la barriada Juan XXIII en un Rosario Penitencial que partirá a las 11:00 horas de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima. Recorrerá las calles de Nuestra Señora de Fátima, plaza Lavaderos, Santa Bárbara, Severo Ochoa, Alfonso XI, barriada Juan XXIII y Nuestra Señora de Fátima. En el acto participarán miembros de las cofradías y hermandades penitenciales de la ciudad y la agrupación «Círculo Musical de Burgos».

 

Ya por la tarde, a las 20:00 horas, tendrá lugar la procesión de Nuestra Señora de la Soledad, en el que el paso que porta esta talla será llevado a a hombros por miembros de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de Santiago. Recorrerá las calles de Santa Águeda, Barrantes (con parada ante el convento de las Madres Salesas), plaza Castilla, Aparicio y Ruiz, Eduardo Martínez del Campo, paseo de La Audiencia, arco de Santa María, plaza Rey San Fernando, Nuño Rasura y Santa Águeda.

 

Participarán en el acto autoridades civiles, miembros de las cofradías y hermandades penitenciales de la ciudad y la Hermandad del Santísimo Cristo del Milagro de Aranda de Duero, así como la banda de cornetas y tambores de «Nuestra Señora de la Soledad».

 

Los eventos de este Sábado Santo culminan con la solemne  vigilia pascual en la catedral que presidirá el arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, en la que participarán miembros del Cabildo Catedralicio y representantes de asociaciones católicas. Esta vigilia es figura de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación, en la cual, «rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo». Según una antiquísima tradición, esta es una noche de vela en honor del Señor, y la vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la Noche Santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como «la madre de todas las Santas Vigilias», tal y como la nombró san Agustín.