Catequistas de la Iglesia de Castilla mantuvieron ayer un encuentro en la diócesis de Zamora en el que hubo lugar para la oración, interesantes ponencias, grupos de trabajo y hasta representaciones teatrales. La familia como motor de transmisión de la fe centró el tema de la jornada.

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Ayer, 29 de abril, se celebró el XXIII Encuentro de Catequistas de la Iglesia en Castilla. En esta ocasión se llevó a cabo en la diócesis de Zamora, en el Seminario San Atilano, y el tema tratado fue “La familia y la transmisión de la fe” a la luz de la exhortación Amoris laetitia. Dicho encuentro contó con la participación de catequistas de la diócesis de Burgos.

 

La jornada empezó a las 10:30 horas con una calurosa acogida por parte del grupo de organización de la diócesis anfitriona, y a continuación dio comienzo con una pequeña oración y un vídeo realizado por la diócesis de Ciudad Rodrigo con imágenes de cada una de las Iglesias locales de la región.

 

Posteriormente tuvo lugar la ponencia “Del ‘Jesusito de mi vida’ al primer anuncio de la fe”, a cargo de Rafael Ángel García Lozano, profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca. Tras esta, se procedió al trabajo en grupos, marcando como importante el que los asistentes fueran capaces de adoptar una o dos acciones concretas en sus parroquias a partir de todo lo reflexionado y compartido en este día, entre ellas la importancia o papel que deben adoptar las comunidades cristianas en la transmisión de la fe, así como lo necesario de  ir entrando en la dinámica de secularidad, no dar por supuesta la fe y comenzar a evangelizar en ella.

 

La familia como motor de esta transmisión, la preparación al matrimonio cristiano, y también la maduración en la fe a la hora de hacer la confirmación cuando no hay una mínima maduración humana en la adolescencia temprana fueron varios de los puntos que se trataron, lo que supuso diferentes puntos de vista en los grupos pero con las ideas claras de que es necesaria una unión más fuerte desde cada una de las parroquias.

 

Después de un pequeño descanso para la comida, los participantes pudieron ver la representación teatral Madre no hay más que una, a cargo de La Tijera Teatro, que con sólo dos actores hicieron reír a todos y mantuvieron el interés hasta el final, dejando como punto principal que siempre se debe decir a los padres lo mucho que se les quiere, porque el tiempo pasa muy deprisa y muchas veces las obligaciones hacen olvidar lo realmente importante.

 

Para finalizar este día tan enriquecedor y en el que los presentes pudieron reencontrarse con amigos, conocidos y charlar con cada uno de ellos, llegó el final de esta jornada con la eucaristía presidida por Gregorio Martínez Sacristán, obispo de Zamora, quien recordó a todos que “si queremos, como catequistas, evangelizar como Jesús lo hizo, tenemos que vivir como vivió Él, compartir como lo hizo Él y transmitirlo desde cada una de nuestras parroquias”.