La jornada conjugó momentos de formación y celebración, así como una comida de hermandad. El arzobispo envió un mensaje a los presentes desde Gerona, donde participaba en la beatificación de un mártir burgalés. El año que viene, Oña acogerá el próximo encuentro diocesano de hermandades y cofradías.

Facebook0Twitter0Google+0EmailWhatsapp

 

<
>

 

Ayer sábado, las cofradías y hermandades diocesanas celebraron su encuentro anual, que ha alcanzado ya su décimo octava edición. Tuvo lugar en Villarcayo, la capital de las Merindades, organizado desde la parroquia de la localidad con su cofradía de la Santa Vera Cruz y bajo la coordinación de la delegación diocesana de Religiosidad Popular y Cofradías. Al encuentro asistieron un buen número de cofrades, más de 300, venidos de distintos rincones de la provincia.

 

Después de la acogida en el Centro Joven de Villarcayo, donde la Mancomunidad les había preparado un aperitivo de bienvenida, los participantes recibieron las acreditaciones. Inmediatamente, tuvo lugar una conferencia, impartida por el párroco de la villa, Juan Miguel Gutiérrez, seguida con gran interés. Su vivencia de sacerdote rural, según dijo, le ha llevado a valorar la religiosidad popular, afirmando que «también en nuestra cultura y tradiciones podemos encontrar a Dios, pues todo acto humano necesita signos, corazón, sentimientos, y la piedad popular es expresión y signo de lo que sentimos y vivimos». En su conferencia, presentó la experiencia de una cofradía joven, refiriéndose a la de Villarcayo, afirmando que «las cofradías pertenecen a nuestras raíces, cuidarlas es fundamental y signo de respeto y amor». Destacó que la cofradía de su parroquia está llena de ilusión, tanto es así que esta última Semana Santa ha añadido a sus procesiones la de la Resurrección en el domingo de Pascua. Dijo también de ellos que tienen una clara identidad parroquial, y que se animan unos a otros a vivir la fe. Finalizó su intervención recordando a los sacerdotes el deber de acompañar a los cofrades, orientando y aconsejando.

Formación y devoción

A la charla siguió según lo previsto una procesión hasta el templo parroquial; en el recorrido, se rezó y se bailó al son de la dulzaina. La eucaristía de la jornada estuvo presidida por el vicario general de la diócesis, Fernando García Cadiñados. En su homilía invitó a los cofrades a cuidar el ser para que el hacer tenga sentido. También les animó a dar importancia a su formación cristiana con el fin de ser mejores «discípulos misioneros». Antes de concluir el acto religioso, el delegado de Religiosidad Popular, Lucinio Ramos, leyó el mensaje que arzobispo –que no pudo participar en el acto por encontrarse en Gerona en la beatificación de siete mártires– dirigió a todos los cofrades. En él, el prelado les aseguró que la Iglesia diocesana los ama y les necesita; valora también el testimonio público de la fe que llevan a cabo y confía en que el presente encuentro les sirva para estrechar lazos de fraternidad. Finalmente les anima a seguir adelante amando a Jesucristo y a su Iglesia.

 

Finalizada la eucaristía, que fue amenizada por el coro parroquial y el grupo de danzas de la villa, los cofrades se reunieron en una comida de hermandad en la que participó también el alcalde Adrián Serna y la concejala de cultura y recursos humanos, Judith González. En el ágape se hizo presente Cecilio Adrián Haro, párroco de Oña, para anunciar que acepta que el encuentro del próximo año, se celebre en Oña, anuncio que todos los presentes rubricaron con un fuerte aplauso.