A la plataforma, que aglutina varias entidades de acción social, pertenece también Cáritas diocesana de Burgos. Mañana celebrarán sus 20 años de andadura con un acto celebrativo.

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personas sin hogar

 

La Plataforma Norte, impulsada por las principales entidades que trabajan con el colectivo de personas sin hogar de las autonomías del norte de España, desde Galicia a Cataluña, pasando por Castilla y León, reúne a profesionales, personas voluntarias y participantes en una jornada de reflexión y encuentro. Las entidades que la conforman se coordinan para abordar las situaciones de exclusión de las personas sin hogar que se ven sometidas en muchas ocasiones a problemáticas similares y a una intensa itinerancia.

 

La plataforma celebrará mañana, viernes 19 de mayo en el salón de actos de Cajacírculo situado en la Plaza de España, el acto conmemorativo de sus primeros dos decenios de andadura. El acto inaugural será a las 9:30h y al mismo asistirán Gema Conde, Concejala de Servicios sociales del Ayuntamiento de Burgos, y María Antonia Paniego, Gerente Territorial de servicios sociales de la Junta de Castilla y León en Burgos. La jornada busca profundizar en la labor de atención social y acompañamiento que realizan las 12 entidades que trabajan en esta área geográfica, para conseguir la mejora de los derechos y la autonomía de las personas que no pueden acceder a una vivienda digna.

 

El programa ha sido preparado por la plataforma y lo coordinan en Burgos Fundación Lesmes y Cáritas Diocesana. Cuenta con diversas conferencias y mesas redondas, en algunas de las cuales se integrarán participantes que están siendo acompañados. Al finalizar, músicos del «Taller Obert» –proyecto barcelonés de integración a través de la música– darán un concierto para todos los asistentes.

 

Desde la plataforma existe un compromiso por devolver a la ciudadanía y las instituciones mensajes que recuerden las necesidades de este colectivo, tantas veces invisibilizado. Esta jornada servirá para denunciar la extrema vulnerabilidad de las personas que viven sin poder acceder a una vivienda digna. También busca dejar constancia de que la vivienda sigue siendo un derecho fundamental conculcado, que impide acortar la brecha entre las personas con acceso a la integración y las que no lo tienen. Toda persona sin alojamiento digno y adecuado a su situación, está siendo excluida de un derecho básico y sustancial para el ejercicio de la ciudadanía. En nuestro país seguimos todavía con políticas de vivienda pública ineficaces e insuficientes. Además, no existen políticas sociales que aborden de manera integral el sinhogarismo.

 

El perfil sociológico sigue transformándose, alejándose cada vez más de los estereotipos tradicionales. Ahora confluyen más factores que, a diferencia de hace un tiempo, están más presentes y amplían las condiciones de desventaja social y riesgo de exclusión. Al mismo tiempo, se están consiguiendo cada vez mejores ratios de inserción. Entre las dificultades específicas que encuentran, destacamos: los trámites para conseguir ayudas son muchas veces largos y costosos. Cómo siguen presenten severos estigmas en la sociedad que afectan enormemente a su inserción laboral. Y cómo la mayoría tiene muchas dificultades para mantener o recuperar redes sociales y familiares que les ayuden a incorporarse de una manera más plena a la sociedad. Los servicios sanitarios que atienden la salud mental son escasos y existen graves déficits de coordinación. Especialmente cuando nos encontramos con problemas de salud mental y valoraciones médicas que no abordan los casos, porque las consideran como problemáticas sociales.

 

Las personas sin hogar son un indicador excepcional de los procesos de exclusión en la sociedad. Su situación nos hace exigir modelos de intervención más integrales. La problemática humana y personal de muchas de las personas sin hogar debe abordarse teniendo en cuenta que no es suficiente con atender las diversas problemáticas de forma estanca. El acompañamiento requiere de fórmulas conjuntas en las que todos los actores estemos al unísono trabajando con un solo objetivo: priorizar a la persona que, a la vez, es la protagonista de su propia vida.