Numerosas personas acuden a la misa por la Jornada del Enfermo

Ayer, 19 de mayo, la parroquia de Nuestra Señora de Fátima acogió una eucaristía dirigida a enfermos y personas dependientes. El arzobispo de Burgos, don Francisco Gil Hellín, ofició esta celebración organizada por la delegación diocesana de pastoral de la salud.
El arzobispo saluda algunos de los enfermos que acudieron a la celebración.

El arzobispo saluda algunos de los enfermos que acudieron a la celebración.

 Ayer, 19 de mayo, y con motivo de la Jornada del Enfermo, la parroquia de Nuestra Señora de Fátima acogió una eucaristía dirigida a enfermos y personas dependientes. El arzobispo de Burgos, don Francisco Gil Hellín, ofició esta celebración organizada por la delegación diocesana de pastoral de la salud. Los enfermos, ancianos y familiares que se encargan de su cuidado ocuparon un lugar especial en este evento, que llenó por completo la parroquia.

Monseñor Gil Hellín desarrolló en la homilía la parábola de Buen Samaritano: cómo la persona más inesperada (los samaritanos eran considerados enemigos de los judíos) se vuelca en ayudar a la persona más necesitada, y que ha sufrido la falta de implicación de quienes le ven sufrir.

Gil Hellín destacó que “la fe sin obras es poco creíble, ya que la fe siempre ha de levar un compromiso con el hermano”. Además profundizó en en el valor redentor que Jesucristo le dio al sufrimiento y al dolor, y también realizó un acercamiento a la vida del papa santo Juan XXIII, a quien las circunstancias le castigaron especialmente al perder a varios familiares. “La enfermedad también le castigó duramente, pero nos enseñó a vivir la enfermedad y a asumirla, algo que le dignificó”. El arzobispo tuvo numerosos gestos de cercanía con los asistentes, que agradecieron la organización de una eucaristía destinada a personas que, como ellos, viven una situación difícil por la falta de salud.

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