La parroquia de San José Obrero cumple 50 años

Medio siglo de historia de trabajo evangelizador en la barriada Martínez Zatorre que recorremos de la mano de sus sacerdotes y feligreses. La parroquia celebrará este aniversario con una eucaristía jubilar.

 

san jose obrero

Conocemos el medio siglo de historia de la parroquia.

 

El próximo 27 de mayo se celebrará el 50 aniversario del “decreto de erección de nueva parroquia en la barriada Martínez Zatorre, que se desmiembra de la de San Cosme y San Damián”, tal como figura en el Boletín del Arzobispado de 1965. El decreto señala la razón por la que se erige una nueva parroquia: “En los diez últimos años se han edificado unas barriadas alejadas del templo parroquial y se hace muy difícil el conveniente cuidado pastoral de muchos fieles”.

Años de trabajo y entrega

Es una comunidad que comienza a caminar teniendo como titular a San José Obrero y como patrona a Santa María La Mayor. “El río y el ferrocarril abrazan todo el territorio de la parroquia de San José hasta juntarse en el puente del Capiscol”. Así señala el decreto la demarcación de la parroquia. Surge, por tanto, una comunidad cristiana joven, de procedencia sencilla –obreros en su mayoría–, con gran vinculación al Círculo Católico. Camina pastoreada por el sacerdote Alejandro Mínguez. En sus orígenes fue una comunidad que celebra “de prestado” en la capilla del colegio La Milagrosa, regentado por las Hijas de la Caridad hasta que, pasados cerca de 20 años, se traslade a la sede definitiva, lo que fue durante seis años capilla del Seminario de Misiones Extranjeras y luego capilla del Colegio de los padres Jesuitas.

 

Dos fueron las grandes preocupaciones de los sacerdotes durante estos cincuenta años de historia: formar comunidad y hacer todo tipo de gestiones para conseguir el templo parroquial e ir adecentando las instalaciones. Don Roque y su equipo de vicarios trabajaron por conseguir el templo actual; don Rafael y su equipo, para dotar a la parroquia de viviendas para los sacerdotes y, a los que están ahora, don Carlos y don Emiliano, les ha tocado desgastarse por adaptar el edificio para las labores pastorales propias de la parroquia, además de la capilla de adoración perpetua y el albergue de peregrinos Emaús.

 

La parroquia de San José Obrero es una comunidad cristiana comprendida en un amplio territorio, encajado por los límites naturales del río Arlanzón y por las vías del ferrocarril y con una notable presencia de distintas familias religiosas: Franciscanos y Jesuitas; Carmelitas Descalzas, Trinitarias Clarisas; y otras cinco comunidades de religiosas de vida activa, dedicadas a la educación: religiosas de María Inmaculada, religiosas de Jesús María, las del Santísimo Sacramento, las Damas de la Asunción y Carmelitas Teresas de San José.

Medio siglo para dar gracias

En ambiente sencillo, familiar y gozoso, desde la parroquia “bendicen al Señor por estos 50 años al servicio de la evangelización”. 50 años  en los que han “echando redes, remando mar adentro y navegando con la fuerza del Espíritu”. Ahora, sus fieles celebran este aniversario “conscientes de que estamos haciendo un memorial de tantas personas y tantos sacerdotes que han entregado su vida y que gracias a ellos, hoy nosotros lo podemos celebrar. No olvidamos nuestras raíces. No podemos olvidar de dónde venimos para saber quiénes somos. Pertenecemos a esta historia de salvación que el Señor realiza en la pequeñez de nuestra Parroquia de San José Obrero”. Es, en definitiva, una celebración que, según sus propias palabras, consiste “simplemente en reconocer y proclamar que el Señor ha estado grande con nosotros y esa es la causa de nuestro júblio”.

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