«Don Valentín vivió el evangelio llevando la alegría a los más pobres»

El postulador diocesano de la causa de beatificación de Valentín Palencia y compañeros mártires, Saturnino López Santidrián, nos cuenta cómo ha sido el proceso y qué ha supuesto y supone para él la vida del sacerdote burgalés.

 

saturnino lopez santidrian

Saturnino López Santidrián es canónigo de la catedral.

 

Es sacerdote desde 1969. Natural de Hontoria de la Cantera, con tan solo 11 años entró en el Seminario. Tras su ordenación cuando contaba con 23 años, trabajó en la parroquia de San Nicolás de Miranda de Ebro y en El Salvador de Burgos. Después de estudiar durante cinco cursos Paleografía y Archivística en la Escuela Vaticana de Roma, se ha dedicado a la enseñanza de la Teología Espiritual y la Historia de la Iglesia en la Facultad de Teología, donde es profesor desde hace 36 años.

 

Fueron quizás estas dos facetas –su conocimiento de la Teología Espiritual y su afición a la Historia– las que llevaron al entonces arzobispo y quien fuera su vicerrector durante sus años de estudio en la Ciudad Eterna, Santiago Martínez Acebes, a encargar a este canónigo indagar sobre la vida de don Valentín Palencia Marquina, del que «ya se sospechaba que era una persona extraordinaria».

 

Desde entonces, Saturnino López Santidrián se ha convertido en el postulador diocesano de la causa de beatificación del sacerdote burgalés y los cuatro jóvenes que lo acompañaron en el martirio. Un trabajo que le ha llevado «mucho tiempo y dedicación», aunque reconoce que ha sido una labor de investigación que ha desarrollado «con gusto».

Recopilación y estudio

Con la apertura diocesana de la causa de beatificación, en septiembre de 1996, Saturnino emprendió un trabajo de búsqueda y recopilación de diversa documentación sobre la vida de estos burgaleses, llegando a elaborar un amplio material documental con 1.070 páginas que se enviaron a Roma en marzo de 1999. Entre el material entregado a la Congregación de las Causas de los Santos de la Santa Sede, figuraban documentos civiles y eclesiales –partidas de bautismo y confirmación, informes de la curia durante el proceso de formación al sacerdocio de don Valentín, sus expedientes académicos, etc.–, así como recortes de prensa de la época y testimonios de los testigos más directos que aún vivían por entonces.

 

Una vez en Roma, es la Congregación para la Causa de los Santos la encargada de estudiar la documentación presentada y valorar si entre los testimonios aportados hay indicios suficientes para su declaración como beatos. Validaron los documentos presentados el 18 de noviembre del 99, comenzando así un nuevo proceso vaticano que ha dirigido otra postuladora, la doctora Silvia Correale. Tras cuatro años de trabajo, un relator «propone la positio o tesis» argumentando los indicios por los que la Iglesia debería considerar que los cinco burgaleses pueden ser declarados beatos.

 

La positio, entregada el 27 de octubre de 2003, fue estudiada minuciosamente durante los años posteriores por un equipo compuesto por nueve peritos, votando a favor de la misma diez años después, el 11 de abril de 2013. Con el voto a favor de los peritos, la pelota pasó a la comisión ordinaria de obispos y cardenales, quienes aprobaron el proceso por unanimidad en el consistorio de cardenales del último 29 de septiembre. El papa Francisco firmó el decreto de martirio de los cinco burgaleses al día siguiente, el día 30. Con la rúbrica, el proceso finalizaba y don Valentín, Donato, Emilio, Germán y Zacarías están a punto de ser incluidos en el santoral católico.

 

Será el próximo sábado 23 de abril en una eucaristía que estará presidida por el prefecto de la congregación para la Causa de los Santos de la Santa Sede, el cardenal Angelo Amato. Será la primera beatificación que se desarrolle en la catedral en la milenaria historia de la Iglesia burgalesa.

Admiración y agradecimiento

Después de todos estos años de trabajo e investigación, López Santidrián afirma que «tiene devoción» al sacerdote amigo de los niños más pobres de la ciudad: «Me admira su claridad de vida y que desde incluso antes de ser sacerdote, siempre se inclinara por los más desfavorecidos». Para el postulador de su causa de beatificación, don Valentín es «un hombre consecuente y misericordioso que comprendió el verdadero camino del evangelio: llevar la alegría y la Buena Noticia a los pobres».

 

Aunque no lo manifieste abiertamente, se nota que a Saturnino el proceso de beatificación también ha cambiado su vida. Asegura que ha descubierto en don Valentín «una gran personalidad por su vocación sacerdotal y los proyectos de dignificar a la persona y mejorar el ámbito social de aquella época tan complicada». «Quiso mejorar la sociedad desde la base, desde los niños, y contando para ello con jóvenes sencillos y humildes siguiendo la misma metodología de Cristo: abajarse para elevar a los demás». Y apostilla: «Admiro cómo lo hizo de forma sencilla. Y si él lo hizo, todos podemos imitarlo».

 

Seguro que Saturnino vivirá la beatificación de los mártires burgaleses con una especial sensación. «A todas las personas consecuentes y misericordiosas como don Valentín hay que tener gratitud y admiración».

Comentarios

Se el primero en publicar un comentario.

Danos tu opinión