El arzobispo visita la parroquia del Buen Pastor de Miranda de Ebro

El pasado sábado, el arzobispo se desplazó hasta Miranda de Ebro donde, siguiendo el recorrido de su visita pastoral, conoció la parroquia de El Buen Pastor.

 

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Puntualmente, a las 10:00 de la mañana, comenzó la visita pastoral del arzobispo, don Fidel Herráez, a la parroquia El Buen Pastor, de Miranda de Ebro, el pasado sábado, día 28 de mayo. Tras ser recibido por el párroco, saludó al Santísimo y recorrió las instalaciones parroquiales.

 

Durante la jornada, tuvo ocasión de conversar detenidamente con los dos sacerdotes de la parroquia, Jesús María Calvo (párroco) y Carlos Azcona (adscrito), antes de firmar los libros parroquiales. Mantuvo una reunión con el consejo pastoral y de economía, donde conoció de primera mano las actividades que se desarrollan en la parroquia. Uno a uno, fue diciendo algo a cada uno de los grupos que se le presentaron, exhortándoles con su palabra, certera y profunda. Animó a todos a ser una comunidad parroquial que tenga una continua formación, que celebre lo que se vive y que realce la dimensión caritativa. Acto seguido, tuvo un encuentro con los catequistas en el que les invitó a seguir siendo mediación de Dios para tantos niños y jóvenes que, a través de ellos, buscan al Señor. Les dijo que «la catequesis no es solo instrucción intelectual, sino ayuda para la inserción en la comunidad parroquial». Tras visitar a una enferma, a la que regularmente se atiende desde la parroquia, comió con los sacerdotes y descansó brevemente antes de proseguir con la intensa jornada.

 

Ya por la tarde se reunió con el grupo de matrimonios jóvenes. Les invitó a vivir su vocación como un reflejo de la Trinidad: «Dios es comunión de personas, al igual que lo es el matrimonio y la familia». Después de este encuentro le esperaban los jóvenes para tener un rato de oración, que consistió en una exposición del Santísimo, en la que les predicó sobre la primera carta de san Juan. «Quien ama y es amado se desarrolla con un moderado equilibrio», les dijo. «Solo quien ama, va conociendo y saboreando quién es Dios».

 

En la recta final de la tarde tuvo oportunidad de conocer a los confirmandos, a sus padres y padrinos, y de atender un rato el confesonario. El punto culminante de la visita pastoral fue la misa estacional, que dio comienzo con el rito de acogida por parte del párroco. En el marco de esta eucaristía se administró el sacramento de la confirmación a treinta y tres jóvenes de la parroquia, a los cuales el arzobispo invitó, ante todo, a encontrarse con el Señor. «¿Por qué a veces nuestras eucaristías son aburridas?», interpeló a los presentes. «Porque dejamos nuestra vida fuera del templo y no la ponemos en comunicación con la vida de Cristo, que se nos entrega en el altar», sentenció. Por último, el arzobispo tuvo ocasión de departir con todos los feligreses en un aperitivo que se sirvió en los salones parroquiales, antes de regresar a Burgos y de dar por concluida su visita pastoral.

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