Retratos de obispos para repasar la historia de la Iglesia burgalesa

El claustro bajo de la catedral acoge hasta el próximo verano una exposición rotativa de los cuadros de los obispos de la diócesis que adornan la capilla de Santa Catalina, cuyas obras de restauración se llevan a cabo gracias a la colaboración de la fundación AXA.

 

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Fue entre 1571 y 1579 cuando el cabildo catedralicio encargó la creación de unos retratos que dejaran constancia de los arzobispos que comenzaban a gobernar la recién creada archidiócesis de Burgos, elevada a tal categoría por el papa Gregorio XIII en 1574. Las paredes de la capilla de Santa Catalina –que dejó de ser sala capitular para convertirse en sacristía mayor de la seo– son las que desde entonces acogen los retratos de todos los obispos que han pastoreado la Iglesia burgalesa. El primer arzobispo, Francisco Pacheco, quedó inmortalizado en un lienzo al que con el paso de los años se fueron añadiendo el de los obispos predecesores –en unos cuadros imaginarios– y los arzobispos posteriores –con retratos auténticos y realistas– en una tradición que se mantiene hasta el día de hoy.

 

Pintores de renombre como Diego de Leiva Mateo Cerezo y otros más recientes como Román García han sido algunos de los pintores que han retratado en 134 cuadros a los pastores de la Iglesia de Burgos en su milenaria historia. Unos cuadros que, desde la capilla de Santa Catalina de la catedral dan testimonio del paso de los siglos. Los retratos idealizados pertenecen a los que fueran obispos de Oca y de Burgos. Entre ellos aparecen san Indalecio (marcado con el número uno) o el apóstol Santiago, que posee su cuadro por traer la fe hasta la Península. Después de Pachecho, otros 48 arzobispos han quedado retratados en los muros de esta capilla ubicada en la panda norte del claustro alto de la catedral y cuya lista finaliza con Francisco Gil Hellín.

Exposición temporal

Ahora, mientras se rehabilita la capilla que alberga tales retratos gracias a la colaboración entre el cabildo y la fundación AXA, algunos de esos cuadros se exponen en el claustro bajo de la catedral para que los burgaleses puedan apreciarlos más de cerca. Será en una exposición temporal en la que se irán rotando los lienzos y que permanecerá abierta hasta las próximas fiestas de San Pedro y San Pablo.

 

Además de rehabilitar la estructura de la propia capilla, mandada construir en 1316 por Gonzalo de Hinojosa, también se han recuperado los cuadros. Como señala el director de las obras, Miguel Ángel Ortega, entre los trabajos de restauración de los retratos, se ha llevado a cabo una limpieza superficial de los barnices que los cubrían y que habían hecho que no se apreciaran sus colores originarios. Algunos también se han reentelado, se han cambiado los bastidores de todos los cuadros y se han tensado de nuevo. Por último, algunos se han reintegrado con acuarelas y se han dado capas de protección con barniz de retoques en todos los cuadros.

 

Junto a la capilla de Santa Catalina, la otra gran obra que queda pendiente para concluir los trabajos de restauración de la catedral es la rehabilitación de la capilla del Corpus Christi. El presidente del cabildo, Juan Álvarez Quevedo, confía ver finalizadas todas las obras próximamente, esperando que en 2021, cuando se celebre su octavo centenario, la catedral pueda lucir completamente en todo su esplendor.

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