Los jóvenes se despiden del papa y comienzan el viaje de vuelta

El pregrinaje de los cientos de jóvenes burgaleses que marcharon a la JMJ está en su recta final. Tras un fin de semana de encuentro con el papa Francisco, los peregrinos se llevaron palabras en las que se les animó a ser signo de misericordia.
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La Jornada Mundial de la Juventud ha concluido este fin de semana tras una serie de actos que ha reunido al papa con los casi dos millones de jóvenes que se congregaron en el campo de la Misericordia, en Cracovia.

 

Durante estos días, ni el sol sofocante ni la lluvia, ambos presentes en diferentes momentos han echado para atrás a los peregrinos, que llegaron decididos a dar lo mejor de sí mismos en su encuentro con Francisco. Se trató de una experiencia que los presentes describieron como bonita, alegre y con una gran aporte de esperanza.

 

La noche del sábado tuvo lugar la vigilia, en la que todos los asistentes se unieron a las oraciones del papa, éste animó a los chicos y chicas a dejar huella en el mundo y ser signo de misericordia. El Santo Padre recordó el sufrimiento de los ciudadanos cuya países están en guerra, como es el caso de Siria, y lanzó un mensaje de paz: “Nosotros no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir, no queremos insultar. Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror. Nosotros hoy estamos aquí, porque el Señor nos ha convocado. Y nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia”. También alentó a los jóvenes a no estar adormecidos ni acomodados, permitiendo que otros decidan por ellos su futuro. “Amigos, Jesús es el Señor del riesgo, el Señor del siempre `más allá´. Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes, capaces de contagiar alegría, esa alegría que nace del amor de Dios, la alegría que deja en tu corazón cada gesto, cada actitud de misericordia.

 

En la misa del domingo, en la que posteriormente se clausuró la JMJ, el papa recordó a los jóvenes que “Dios cuenta contigo por lo que eres, no por lo que tienes: ante él, nada vale la ropa que llevas o el teléfono móvil que utilizas; no le importa si vas a la moda, le importas tú. A sus ojos, vales, y lo que vales no tiene precio”. El pasaje del joven Zaqueo centró el discurso del papa, y les transmitió palabras de ánimo y valentía: “Queridos jóvenes, no os avergoncéis de llevarle todo, especialmente las debilidades, las dificultades y los pecados, en la confesión: Él sabrá sorprenderos con su perdón y su paz. No tengáis miedo de decirle ‘sí’ con toda la fuerza del corazón, de responder con generosidad, de seguirlo. No os dejéis anestesiar el alma, sino aspirad a la meta del amor hermoso, que exige también renuncia, y un ‘no’ fuerte al doping del éxito a cualquier precio y a la droga de pensar sólo en sí mismo y en la propia comodidad”. Una vez concluida la ceremonia, el papa anunció el próximo país en el que se celebrará la siguiente Jornada Mundial de la Juventud,Panamá, y se despidió de los jóvenes.

 

Por otra parte, los sacerdotes de la diócesis de Burgos pudieron encontrarse con el arzobispo, don Fidel Herráez, antes de la misa con el papa. No fue fácil para los burgaleses unirse todos ellos en el campo de la Misericordia, pues la organización del evento no lo permitió.

 

El peregrinaje de los jóvenes burgaleses va tocando a su fin, y hoy tendrán una catequesis en la que estarán presentes varios testimonios, además de una visita a Viena por la tarde. Después, durante la noche, los chicos y chicas viajarán a Berlín, desde donde emprenderán el viaje a España.

 

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