Una fiesta para «exaltar el amor de Dios expresado en la cruz»

En la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la catedral ha acogido hoy la celebración de una eucaristía presidida por el arzobispo. En ella han participado numerosos fieles, así como cofrades del Santo Cristo de Burgos de varios lugares del país y miembros de la corporación municipal.

 

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La de hoy es una celebración «para exaltar el amor de Dios manifestado en la cruz». Así la entiende el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, que ha presidido esta tarde en la catedral la solemne eucaristía en honor del Santo Cristo de Burgos en el día de su fiesta y como conclusión al septenario que se viene desarrollando desde el pasado 8 de septiembre. A la misa han acudido hermanos de diferentes cofradías del Santo Cristo de Burgos diseminadas por toda España –Cabra, Sevilla, Murcia, Barcelona, Jimena, Guadix–, los cofrades de las Siete Palabras y los devotos del Santo Cristo de la capital. Además, algunos miembros de la corporación municipal también han participado en el acto. Tras la misa se ha venerado la reliquia del Lignum Crucis, que se ha procesionado por las naves de la seo.

 

Para el pastor de la diócesis, «la cruz es la expresión máxima del amor que Dios nos tiene, ya que si faltase el amor, la cruz sería solo un instrumento de tortura». Pero Dios, «que ha querido redimirnos desde dentro, haciéndose uno de nosotros», muestra «hasta qué punto es capaz de manifestar su amor para con nosotros, muriendo en una cruz para darnos vida». Algo tan grande que la Iglesia nos propone celebrar «no solo el Viernes Santo», sino también hoy «y siempre que tengamos ocasión, pues no podemos olvidar las acciones del Señor con nosotros». Es más, para el arzobispo, la cruz «es más que un signo que llevamos al cuello, es un símbolo de que queremos abrirnos al amor de Dios manifestado en ella», «que une a los hombres con Dios y entre nosotros en amor fraternal».

Solemne Septenario

Hasta la catedral han acudido numerosos burgaleses que han querido rendir homenaje a su Cristo más famoso, una talla articulada del siglo XIV de autor desconocido al que se le dotó de pelo y uñas naturales a base de astas de diversos animales y cuyo cuerpo se recubrió con piel de becerro para dar más realce a las representaciones catequéticas que con él se realizaban en la Baja Edad Media.

 

Desde el pasado 8 de septiembre, numerosos devotos han acudido cada tarde a la catedral para participar en su solemne septenario, que mañana pondrá su broche final con una celebración por los hermanos difuntos de la Real Hermandad del Santo Cristo de Burgos. El pasado domingo, la talla del Cristo recorrió también las calles del centro histórico de la ciudad.

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