Inaugurada la capilla de Santa Catalina tras meses de restauración

Tras meses de rehabilitación, hoy se ha inaugurado la capilla de Santa Catalina, mostrando ahora una aspecto limpio en el que destacan los retratos restaurados de los obispo que han presidido la diócesis de Burgos desde sus inicios.

 

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Tras varios meses de intervención, esta mañana se ha reabierto al público la capilla de Santa Catalina de la catedral, famosa por albergar 134 cuadros con los retratos de los obispos y arzobispos que han regido la diócesis burgalesa a lo largo de su milenaria historia. Han sido el Cabildo Metropolitano y la Fundación Axa los que han sufragado este proyecto, que ha permitido la limpieza de varios de los cuadros, así como de las paredes de la capilla –usada desde el siglo XVI como sacristía– y sus retablos y cajonerías. Con la finalización de las obras en este recinto sacro, ya solo falta la rehabilitación del trasaltar de Vigarny para dar por concluidas los trabajos de mejora integral del primer templo de la diócesis.

 

El evento, al que han acudido numerosas personas y medios, ha reunido al presidente del cabildo, Pablo González, al alcalde de Burgos, Francisco Javier Lacalle, al presidente de Axa, Jean Paul Rignault, al arquitecto responsable de los trabajos de restauración, José Manuel Álvarez, y al arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas.

 

Rignault se mostró agradecido y orgulloso porque la fundación que preside participe en estas tareas de restauración, devolviendo «todo su esplendor» a la seo. Por su parte, Lacalle declaró recoger «el sentir general de los burgaleses, encantados por asistir a esta inauguración y contemplar la capilla». Además, agradeció al cabildo el trabajo realizado por la recuperación de la catedral y cómo han conseguido «reunir a todos en torno a este proyecto». Asimismo, don Fidel agradeció una labor que está permitiendo que la catedral se encuentre «en uno de sus mejores momentos», al tiempo que invitó a todos a «recibir esta obra y saber cuidarla y transmitirla a las futuras generaciones».

Una capilla con mucha historia

Fue entre 1571 y 1579 cuando el cabildo catedralicio encargó la creación de unos retratos que dejaran constancia de los arzobispos que comenzaban a gobernar la recién creada archidiócesis de Burgos, elevada a tal categoría por el papa Gregorio XIII en 1574. Las paredes de la capilla de Santa Catalina –mandada construir en 1316 por Gonzalo de Hinojosa y que dejó de ser sala capitular para convertirse en sacristía mayor de la seo en el siglo XVI– son las que desde entonces acogen los retratos de todos los obispos que han pastoreado la Iglesia burgalesa. El primer arzobispo, Francisco Pacheco, quedó inmortalizado en un lienzo al que con el paso de los años se fueron añadiendo el de los obispos predecesores –en unos cuadros imaginarios– y los arzobispos posteriores –con retratos auténticos y realistas– en una tradición que se mantiene hasta el día de hoy.

 

Pintores de renombre como Diego de Leiva Mateo Cerezo y otros más recientes como Román García han sido algunos de los pintores que han retratado en 134 cuadros a los pastores de la Iglesia de Burgos. Los retratos idealizados pertenecen a los que fueran obispos de Oca y de Burgos. Entre ellos aparecen san Indalecio (marcado con el número uno) o el apóstol Santiago, que posee su cuadro por traer la fe hasta la Península. Después de Pachecho, otros 48 arzobispos han quedado retratados en los muros de esta capilla ubicada en la panda norte del claustro alto de la catedral y cuya lista finaliza con Francisco Gil Hellín.

 

La restauración de la capilla ha consistido en una eliminación del revestimiento de yeso de las paredes, sucio y deteriorado, y aplicación de una capa nueva. La piedra vista ha sido limpiada de cal y suciedad, mientras que las policromías se han reintegrado y protegido. El mármol del pavimento que se encontraba agrietado ha sido sustituido, y la vidriera existente ha sido cambiada por otra de vidrio emplomado y marco de acero. En cuanto a el mobiliario de madera, se ha limpiado y encolado las piezas que se encontraban sueltas.

 

Los retratos, por su parte, también han sido restaurados uno por uno. Se ha realizado una limpieza superficial, eliminando el barniz que los cubría; y se ha añadido allí donde estaba deteriorada o directamente faltaba. Se han sustituido los bastidores por otros más adecuados de cara a la durabilidad de los cuadros y se han protegido las policromías con barnices nuevos. Por ultimo, es destacable la nueva iluminación con lamparas LED de última generación, nada agresiva al no emitir luz ultravioleta y que proporciona una lectura uniforme y sobria de todo el espacio, además de ser de bajo consumo y alta eficiencia.

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