Los encuentros de Pastoral Obrera celebran su 25 aniversario

Al «cumpleaños» ha acudido el obispo responsable del departamento de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Algora, para quien los equipos de pastoral obrera tienen la misión de «despertar del adormecimiento al que nos somete esta sociedad moderna que acalla el conflicto del trabajo y la sociedad del descarte que genera».

 

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La Pastoral Obrera de la diócesis está de enhorabuena. Esta mañana, el Seminario de San José ha sido el marco escogido para celebrar el 25 aniversario de sus encuentros diocesanos, un cumpleaños que ha contado con la especial presencia del arzobispo, don Fidel Herráez, y de don Antonio Algora, obispo responsable del departamento de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española, quien se ha felicitado por la labor que realizan los militantes cristianos de Burgos para concienciar a la sociedad de las consecuencias que genera «el conflicto social» y que el propio sistema económico se encarga de silenciar.

 

Para Algora, la Pastoral Obrera tiene una importante misión en la vida de la Iglesia, pues «nos hace sensibles a lo que está pasando». De ahí que apueste por la creación de «grupos y comunidades que, desde la Doctrina Social de la Iglesia, ayuden escapar de lo que genera corrupción en este mundo, que nos despejen del adormecimiento al que nos somete esta sociedad moderna que acalla el conflicto del trabajo y la sociedad del descarte que genera».

 

A pesar de que la Pastoral Obrera es una semilla todavía en germen, en los últimos 25 años Algora vislumbra que «no hemos perdido el tiempo». «Se ha trabajado, y mucho, y hemos de seguir ofreciendo lo que somos y tenemos para denunciar la rueda impuesta por la sociedad del consumo». Y es que «el ser y el obrar de la Iglesia» es precisamente ese, el de «promover el desarrollo integral del hombre a la luz del evangelio». De ahí que insista en «tomar conciencia de lo que está ocurriendo en el mundo del trabajo y vislumbrar cómo romper el mecanismo vicioso que nos integra a todos en la vertiginosa cultura del descarte que olvida la dignidad de la persona».

 

Un drama que el mismo sistema económico se encarga de silenciar y que la Iglesia quiere denunciar desde dentro para demostrar que «el trabajo humano es principio de vida y no mero empleo que hace recambiable al sujeto del trabajo sin pensar en sus consecuencias familiares o sociales». Y eso hay que hacerlo «desde dentro», «no yendo allí y rociando agua bendita», sino a través de «personas concretas que sepan estar en el mundo del trabajo descubriendo allí la presencia de Dios».

Análisis y gesto público

Este análisis de la realidad es el que se ha intentado conocer esta misma mañana a través de la presentación del drama que sufren muchos trabajadores y desempleados de la provincia. Además, el vicario de Pastoral, José Luis Lastra, ha desgranado los objetivos que la Iglesia burgalesa pide cumplir a los equipos de Pastoral Obrera y los pasos que ha ido dando esta pastoral en la diócesis desde sus inicios. La mañana ha concluido con un gesto público frente al Arco de Santa María, donde se han denunciado las causas que clausuran la dignidad de las personas y las llaves para romper esa lógica de la exclusión.

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