Comienzan las obras de rehabilitación de la “casa de los niños del coro”

En el inmueble, de los siglos XVI y XVII, el Cabildo metropolitano plantea una serie de apartamentos turísticos con los que conseguir fondos para rehabilitar la catedral.
El inmueble se ubica en la calle Nuño Rasura. Foto: DB.

El inmueble se ubica en la calle Nuño Rasura. Foto: Diario de Burgos.

 

 

Desde el pasado lunes, una grúa instalada en la calle Nuño Rasura anuncia que las obras de rehabilitación de la “casa de los niños del coro” de la Catedral avanzan a buen ritmo. Hace algo más de diez días que los trabajadores de la empresa de Construcciones Javier Herrán se afanan por realizar un análisis de la estructura del edificio, gravemente perjudicado desde el año 2006 y que no ha superado la inspección técnica de edificios desde hace un par de años.

 

El problema integral que planteaba el edifico llevó al Cabildo a repensar su situación y, ante la inversión económica que suponía mantener el inmueble en pie, decidió reconvertirlo en una serie de apartamentos turísticos, con el objetivo de obtener fondos con los que seguir cuidando la catedral. Además pretenden contribuir así a la consolidación del turismo en la ciudad. Junto a esta opción, el Cabildo construirá también una sala de reuniones para asociaciones y cofradías de la ciudad, así como un lugar de ensayo de la escolanía de los Pueri Cantores.

 

Las obras están programadas para ejecutarse en un plazo de tres años y está presupuestada en cerca de 900.000 euros, a los que habría que añadir los gastos imprevistos y el pago de licencias y otros impuestos.

 

La popularmente conocida como “casa de los niños del coro” es un inmueble de los siglos XVI-XVII propiedad del Cabildo catedralicio. En sus orígenes fue el hogar de los niños cantores de la seo, un lugar donde residían, recibían formación y se llevaba a cabo con ellos una importante labor social y asistencial. Desde mediados del siglo XX, ha sido residencia de los sacristanes del templo y de algunos canónigos, obrador de una popular pastelería burgalesa y lugar de encuentro y formación para la escolanía de los Pueri Cantores y distintas cofradías de la ciudad. Ahora, el Cabildo recupera así un edificio emblemático del centro histórico de la ciudad, uno de los pocos que quedaban aún sin rehabilitar.

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