«Los Cruzados de Santa María me han dado un modelo de santidad realizable»

José María es miembro de los Cruzados de Santa María, un instituto secular de laicos consagrados.

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José María Ausín Martínez nació en Burgos en 1993. Pertenece a la parroquia Sagrada Familia de la capital y ha cursado estudios de Historia y Patrimonio en la Universidad de Burgos. Actualmente realiza un master de Formación del Profesorado en Madrid. Fue catequista de Confirmación en la parroquia del Rosario, en Fuentecillas y ha sido además ha participado como monitor de campamentos con la Milicia de Santa María. Ahora su objetivo es continuar con su formación en los Cruzados de Santa María para llegar a realizar los votos.

 

Sobre su vinculación con los Cruzados de Santa María, José María explica que desde pequeño participaba en el grupo semanal de la Milicia de Santa María, en campamentos y actividades, recibiendo formación con un carisma concreto, «y en un momento posterior sentí la llamada a pertenecer al Instituto Secular de Laicos Consagrados». Ello implica seguir «un camino de consagración a Dios, pero sin abandonar las realidades temporales. El objetivo es la santificación en la profesión, en los estudios, o en cada estado de vida».

 

José María reconoce que el tiempo de formación para ser laico consagrado es intenso y largo, con un periodo de discriminación inicial hasta que se realizan los primeros votos temporales que se renuevan dos veces antes de los votos definitivos. El proceso puede alargarse hasta 15 años, «dependiendo de cada persona y su circunstancia», y lo que más le atrajo de todo esto es que se propone un ideal de santidad realizable, «que se puede vivir perfectamente y he encontrado modelos de personas que viven esta santidad que es para todos, no solo para los sacerdotes y religiosos, sino una santidad al alcance de cualquiera que desee seguir este camino». En este proceso, además, ha contado con el respaldo de su familia y la comunidad parroquial a la que pertenece, lo que ha facilitado dar este paso por el que ha optado y del que deja claro que le hace «feliz» vivir así.

 

Confiar en la acción de Dios

 

Por supuesto, ha habido renuncias, aunque José María aclara que no tanto «por mi vocación específica sino por la vida cristiana por la que optas. Es cierto que renuncias a muchas cosas, pero una vez que estás en esta situación, cualquier decisión supone renuncias. Pero no las vivo como tales, sino como la elección de un proyecto de vida que me ilusiona». Una vez que llegue el momento de los votos, supondrá concretar el futuro de su vida «con un compromiso más cercano a lo que fue la vida de Jesús. En definitiva, los votos son herramientas para no estar atado a otras cosas, sino vivir la consagración en plenitud. Los votos son de pobreza, castidad y obediencia, es la consagración de la vida de la persona a través de ese compromiso».

 

Sobre el movimiento de los Cruzados de Santa María, José María comenta que está presente en España, Italia y Perú; y que en España cuenta con un buen número de jóvenes, «aunque como esta vocación abarca toda la vida, también hay personas mayores y familias». Añade también que el Instituto de laicos consagrados fue fundado en Madrid por el jesuita venezolano Tomás Morales.Por último, José María expone que para evangelizar a los jóvenes, hay que empezar por creer «que lo que a nosotros nos llena de alegría también sirve para los demás. No pensar que los demás no son capaces de escuchar la voz del Señor en sus vidas. Tenemos que confiar mucho más en la acción de Dios que llama a cada persona y es capaz de transformar la vida de quien busca ser feliz y estar lleno de alegría por haber dado sentido a su vida».

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