Don Fidel Herráez: «Si la Iglesia pide con una mano es para estar dando con la otra»

Ante el Día de la Iglesia Diocesana, el arzobispo ha llamado a una mayor implicación y compromiso de todos aquellos miembros de la Iglesia «que tienen una pertenencia relativa».

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«Somos una gran familia contigo» es, por tercer año consecutivo, el lema del Día de la Iglesia Diocesana, que se celebrará el próximo domingo 11 de noviembre, una fecha en la que cada año la Diócesis invita a los fieles a tomar más conciencia de su pertenencia a la Iglesia en Burgos y crecer en compromiso y corresponsabilidad, presenta la memoria de actividades y el balance del ejercicio económico del último año. Así lo ha hecho esta mañana en una rueda de prensa en la que han comparecido el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, el vicario episcopal para asuntos económicos, Vicente Rebollo, y Vicente Ruiz de Mencía, miembro del consejo diocesano de economía.

 

El pastor de la diócesis, que ha agradecido la implicación de las muchísimas personas que participan en el día a día de la comunidad eclesial de un modo activo, bien con su aportación económica o con su tiempo, ha hecho «una llamada fuerte a todos aquellos que son miembros de la Iglesia y que tienen una pertenencia relativa, y a veces demasiado relativa». Don Fidel ha argumentado que «hay algunas personas que en el mejor de los casos acuden a misa los domingos y no solo existe una bifurcación, sino una especie de esquizofrenia vital: por un lado va su fe y por otra su vida. El culto y la vida se separan». «El grado de implicación es un termómetro», ha insistido.

 

Una Iglesia socialmente comprometida

 

Hoy la diócesis, con 1.003 parroquias, 955 de ellas rurales, no podría llevar a cabo su labor pastoral y social si no fuera por la implicación de las 4.000 personas que participan de forma activa: 950 catequistas, 778 voluntarios de Cáritas, 379 sacerdotes, 1.250 religiosos y 646 misioneros, sin contar otras muchas personas que participan en diversas actividades y cubren servicios indispensables en la vida de las parroquias desde movimientos de apostolado seglar, etc., según ha explicado Vicente Ruiz de Mencía. «Esas 4.000 personas dedican casi 15.000 horas a esta tarea trascendente de la Iglesia diocesana».

 

La actividad sacramental registró en 2017 cifras parecidas a las de años anteriores: 1.747 bautismos, 2.023 comuniones 1.151 confirmaciones y 433 matrimonios. Y en el campo de la acción social, «Cáritas se lleva la palma», ha subrayado Ruiz de Mencía. El año pasado, Cáritas atendió desde sus distintos programas a 7.663 perso­nas y 12.973 se beneficiaron de sus 80.177 intervenciones. Gran parte de ellos lo hicieron a través del Programa de Acogida Parroquial (4.602 personas o familias atendidas y 10.821 beneficiadas). Además, asistió a 1.383 personas sin hogar, 225 drogodependientes, 79 mujeres en su casa de acogida “AinKarem” y acompañó a otras muchas personas ofreciéndoles asesoría jurídica (725), psicológica (25), apoyo a menores (1.148) o vivienda (82 familias). Especialmente reseñable fue la labor desarrollada en el campo del empleo: desde este programa específico se brindó apoyo a 2.443 personas, y se lograron 1.266 inserciones.

 

Igualmente se ha hecho hincapié en la labor educativa que se desempeña en la Diócesis, con 68 centros educativos católicos, de los cuales cinco son de titularidad diocesana (Nuestra Señora de la Visitación-Saldaña, Santa María la Nueva y San José Artesano, María Madre-Politecnos, San Pablo Apóstol, San Pedro y San Felices) y sumaron, junto con el del Círculo Católico, casi 5.000 alumnos el pasado curso.

 

De nuevo, déficit

 

La diócesis cerró el pasado ejercicio económico con un déficit de 18.507,64 euros, fundamentalmente por el aumento del gasto en reparaciones y mantenimiento de edificios y por la situación también deficitaria de Cáritas, gran parte de cuya actividad se desarrolla desde las parroquias, según ha explicado Rebollo. Los gastos ascendieron a 35.639.433,67 euros, de los cuales 13.987.608,15 (el 39,25%) se destinaron a la retribución del personal seglar y 10.915.472,86 (el 30,63%) a la conservación de edificios y gastos de mantenimiento. El 14,04% de los gastos corresponden a acciones pastorales y asistenciales y el 12,81% a la retribución del clero y el pago de su Seguridad Social.

 

En 2017 se ingresaron 35.620.926,03 euros. La mayor partida (el 64,28%) procedía de ingresos corrientes por servicios, subvenciones públicas e instituciones diocesanas (conciertos educativos de colegios diocesanos, capellanías, entradas a museos, librerías y residencias) y el 18,32% de las aportaciones de los fieles mediante colectas, suscripciones o donativos individuales, sin contar los ingresos alcanzados a través de la declaración de la renta, que supusieron un 13,97% del total.

 

El vicario episcopal para asuntos económicos ha manifestado que «estas cifras nos hablan de una Iglesia socialmente comprometida» con el mundo del trabajo, con los más desfavorecidos, con el mundo de la enseñanza y con el patrimonio, «una Iglesia sostenida socialmente» y «una Iglesia que sigue necesitando la colaboración y el apoyo de los demás» para poder llegar a más personas.

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