Jornadas sobre la ludopatía en el Centro Comunitario Espíritu Santo

La adicción al juego ha sido el tema de las XXII Jornadas de Reflexión organizadas por el grupo Escuela de Padres de la Parroquia del Espíritu Santo de Burgos.
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El Centro Comunitario Espíritu Santo ha acogido en los últimos días las XXII Jornadas de Reflexión Familiar organizadas por el grupo Escuela de Padres de la parroquia del Espíritu Santo. Este año se han acercado a un problema social tan actual y dramático como es la ludopatía o adicción al juego. No olvidemos que España es el país con mayor número de adictos al juego de Europa y el tercero del mundo, detrás de Filipinas y Perú; y en nuestra ciudad son en torno a 20 las salas de juego existentes y dos que abrirán en breve.

 

El domingo se proyectó la película El jugador, que cuenta una historia real, la de Carlos, un padre de familia que padece esta enfermedad invisible. Pone de relieve cómo la única preocupación y obsesión del jugador es conseguir dinero para poder seguir jugando, y esta urgencia incontrolable a jugar afecta de forma negativa a su vida personal, familiar y laboral: le lleva a romper con sus amigos, a la pérdida del trabajo y a una comunicación inexistente con su mujer y sus hijos.

 

Ayer, en una charla coloquio titulada «La ludopatía, un mal mayor», se contó con la presencia de David Burgos, psicólogo de la Asociación ABAJ (Asociación Burgalesa para la rehabilitación del juego patológico), que introdujo a los asistentes en el significado de esta enfermedad, sus causas, consecuencias, así como el impacto socioeconómico y sanitario. Le acompañaron cuatro personas de la asociación que han sido rehabilitadas en ella, testimonios de valentía y fortaleza que nos permiten comprobar que, aunque el camino no sea sencillo, con perseverancia se consiguen incluso las metas más difíciles.

 

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