Reunión de delegados de liturgia de Castilla y León y Santander

Las jornadas, que se celebraron en Burgos, se dedicaron a reflexionar sobre los equipos parroquiales de liturgia y sobre el sentido y contenido de la publicación 'Liturgia dominical'.
liturgia castilla y leon

 

Los delegados diocesanos de liturgia de Castilla y León y Santander se han reunido en una jornadas de trabajo el martes y miércoles de esta semana en Burgos, presididos por don Julián López, arzobispo de León. Un primer momento estuvo dedicado a la reflexión en torno a los equipos parroquiales de liturgia. En esta sesión se analizó la situación actual de lo que entendemos por equipos de liturgia en las parroquias de nuestras diócesis. Los distintos elementos analizados llevarán a la publicación de un suplemento sobre los equipos en la edición de los próximos meses en la ayuda litúrgica Liturgia Dominical.

 

Las actitudes básicas de quien pertenece a un equipo de liturgia que se analizaron fueron: espíritu de servicio, espíritu de comunión, ser participante antes que agente de animación, conocer la comunidad, querer mejorar la calidad de las celebraciones, conocer las leyes y la dinámica de la celebración litúrgica. Entre otros puntos se habló del método a seguir según indica el directorio de la conferencia episcopal: momento orante, momento de leer los textos litúrgicos, momento panorámico, momento de preparar los distintos elementos, de la celebración, momento de distribuir funciones, momento de ampliación y momento de revisión.

 

Los delegados visitaron la exposición «Angeli» explicada por su comisario, Juan Álvarez Quevedo, y el monasterio cisterciense de Villamayor de los Montes. Momento especial de oración fue el rezo de vísperas en el monasterio dominico de San Blas.

 

La segunda jornada se centró el el sentido y el contenido de la publicación semanal Liturgia dominical, proyecto que se lleva a cabo entre las delegaciones de liturgia reunidas y que se distribuye más allá de las propias diócesis. El sentido de cada una de las secciones y la necesidad de poner empeño en algunas partes de la misa han permitido seguir en la tarea de ayudar a que la liturgia, fuente y culmen de la vida cristiana, sea vivida desde el pleno sentido que la Iglesia nos muestra y enseña.

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