El encuentro diocesano de Liturgia aborda la animación y la formación de los equipos

En la jornada, que se celebró el pasado sábado en el Seminario, se reflexionó también sobre el primer anuncio y la liturgia y se planteó la creación de escuelas arciprestales de liturgia.
<
>

 

El Seminario de San José acogió el pasado sábado el Encuentro diocesano de Liturgia, que este año, por las circunstancias especiales de la Asamblea diocesana, se adelantó en el calendario al primer trimestre del curso. Colaboradores de distintas realidades con una representación de sacerdotes, religiosas y laicos participaron en una jornada que se centró en lo que es la animación y en cómo es el funcionamiento ideal de un equipo de animación litúrgica.

 

La primera ponencia versó sobre lo que es animar, entendiendo que la animación litúrgica es ayudar a dar vida, hacer participar, crear dinamismo y ambiente festivo en la celebración para que los fieles reunidos ofrezcan a Dios un culto en Espíritu y verdad. Todo equipo que prepara una celebración ha de tener claro que el alma de toda animación litúrgica es el Espíritu Santo, presente y orante, que lleva a término la obra iniciada por Jesucristo. Se recordó que el equipo se define por su unidad y pluralidad: ministerios ordenados, instituidos, extraordinarios y otros servicios de monitores, lectores, salmista, cantores, organista, monaguillos, acogida, etc.

 

Asimismo, se insistió en que la liturgia no es una idea, ni un simple conocimiento de la norma, sino que tiene un dinamismo propio. Se inicia por parte de Dios que convoca a los creyentes al encuentro con su Hijo. Comenzar con buen ritmo la celebración exige una animación destinada a fomentar y expresar el contenido de la convocatoria y la finalidad de la reunión. Se desarrolla en el diálogo salvífico en torno a la Palabra de Dios (la Palabra de Dios tiene su dinámica, su pedagogía de desarrollo, su historia, siempre dialógica, Dios interpela y el hombre decide). La liturgia se extiende y culmina en los signos sacramentales, es la acción salvífica de Dios en el tiempo de la Iglesia y hace presente el mismo acontecimiento de Cristo, no son acontecimientos distintos. Por último, se concluye, y los ritos conclusivos de toda acción liturgia son sencillos y breves. Celebración y vida están profundamente unidas, se complementan. Ningún sacramento termina con la celebración.

 

Finalmente, se hizo reflexión en torno al tema del primer anuncio y la liturgia. El diálogo en asamblea fue rico en matices y aportaciones y ayudó a exponer con claridad el planteamiento de la creación en este curso de las escuelas arciprestales de liturgia con el fin de profundizar en el sentido y preparación de quienes ayudan en las celebraciones.

Comentarios

Se el primero en publicar un comentario.

Danos tu opinión