
El delegado diocesano de misiones, José Manuel Madruga, han recogido esta mañana el tito de oro que la cofradía de San Antón han entregado este año a los misioneros burgaleses. Ha sido el mismo arzobispo quien ha entregado el galardón en nombre de la cofradía. Se trata de un premio que se entrega desde el año 2002 y que este año supone un «reconocimiento al número de misioneros que de esta provincia, que se sacrifican por el bien de los más necesitados en el mundo entero y en reconocimiento a la labor social con los desfavorecidos».
La entrega del premio ha tenido lugar tras la misa que ha presidido el pastor de la diócesis y a la que han acudido también representantes de la corporación municipal, un compromiso adquirido por el Ayuntamiento cuando Gamonal dejó de ser un pueblo y se convirtió en barrio de la ciudad.
En palabras del delegado de misiones, el galardón supone «un reconocimiento a los 730 misioneros que están en 70 países del mundo y que hacen que Burgos sea la segunda diócesis española en número de misioneros». Además, asegura, es «expresión de la conciencia misionera de la diócesis y la ciudad, en la que es rara la familia que no tenga algún familiar o conocido misionero». El tito de oro se convierte así para Madruga en acicate para proseguir promoviendo «la conciencia misionera de la diócesis que siempre ha reconocido la tarea llevada a cabo por los misoneros».