La Guardia Civil hacía pública ayer la incautación de hasta 200 piezas de arte sacro robadas, muchas de las cuales pertenecen a templos de la diócesis de Burgos. Lienzos, libros, tallas escultóricas… el presunto autor del delito atesoraba objetos de todo tipo robados en diversas localidades, y los de más valor pertenecen a los templos diocesanos de Caborredondo, Revillagodos y Villamorico, cuyo robo se denunció los pasados meses de noviembre y diciembre. A pesar de todo, aún hay piezas, como un Cristo robado en Revillagodos, que continúan sin aparecer. «Posiblemente este hombre tenga varios lugares donde guardaba lo robado, y lo más valioso seguramente esté almacenado en un taller», señala Juan Álvarez Quevedo, delegado diocesano de patrimonio. De momento, ha salido a la luz el sótano y el chalet de Los Tomillares donde se ha producido la incautación, con todos los objetos que allí se guardaban, y se espera que aparezcan más piezas conforme avance la investigación.

Y es que el autor intelectual del delito (se ayudaba de dos jóvenes que eran quienes llevaban a cabo el robo material de los objetos) poseía una red de venta, incluyendo una página web; también restauraba algunas piezas. La Guardia Civil también se ha incautado de varios USBs y agendas con direcciones de posibles clientes a los que presuntamente vendía las obras, por lo que se espera que a través de la información que se obtenga por estas vías se esclarezcan más robos.
Todas las piezas recuperadas pertenecientes a la diócesis serán recogidas a través del párroco que se corresponde a cada templo que había sufrido el robo. «Tiene que firmar un acta de recepción – explica Álvarez Quevedo-, pero no se depositarán en las iglesias de procedencia, sino que irán al depósito diocesano, al taller o al museo; fundamentalmente al taller, porque no son obras de museo. Hablaremos con los párrocos para que den su visto bueno a que las piezas estén en un lugar en el que se sepa que pertenecen a la parroquia y además estén seguras».