El mundo obrero también «camina alegre con Jesús»

 

Ayer sábado tuvo lugar la tradicional cita del Encuentro diocesano de Pastoral Obrera, que cumplió su vigésimo octava edición. Cerca de 40 militantes y simpatizantes de esta pastoral, provenientes de movimientos, equipos y parroquias, se dieron cita en la parroquia de Santo Domingo, en la capital burgalesa, para reflexionar sobre la aportación que la Pastoral Obrera puede y debe hacer al conjunto de la Iglesia en este momento de Asamblea Diocesana. Así lo expresaba el lema de la jornada: Caminemos alegres con Jesús en el mundo obrero. El arzobispo, don Fidel Herráez, participó en el encuentro y animó la tarea muchas veces callada y oculta, en la vida del día a día, como los 30 años de Jesús en su pueblo de Nazaret.

 

Tras la oración inicial, compartiendo algunas experiencias de vida y situaciones del mundo del trabajo, se dio paso a un primer panel de testimonios sobre el encuentro con Jesús a través del compromiso militante, completado posteriormente con otras experiencias de los allí presentes. En el diálogo surgieron reiteradamente algunas constantes como la encarnación, el perder tiempo con los demás, el situarse ante la otra persona como lo haría Jesús, la motivación del amor por encima de todo… Después de un breve descanso, una ponencia situó cuál puede ser la aportación de la Pastoral Obrera a la Asamblea diocesana, desde el recuerdo del importante documento episcopal «La Pastoral Obrera de toda la Iglesia». Gregorio Burgos, militante y consiliario de HOAC, habló de pasión por la justicia, de sumar fuerzas, de aportar la Doctrina Social de la Iglesia para que el cristianismo sea integral…

 

En la recta final del Encuentro, de nuevo un panel con cuatro experiencias (en el asociacionismo vecinal, en la Plataforma de refugiados, en la presencia pública de la JOC y en la asociación de pensionistas): se compartieron las motivaciones para el compromiso, la experiencia de relación con otras personas y ámbitos no eclesiales, la imagen de Iglesia que se ofrece y lo que al conjunto de la Iglesia se le pide… A modo de síntesis, se concluyó con un decálogo de aportaciones posibles a la Asamblea diocesana, partiendo de su necesidad y oportunidad. Hay que llevar al resto de los cristianos el análisis de la realidad, la importancia de vivir la fe en pequeños grupos, la pasión por la justicia desde el amor y la encarnación, los valores de la Doctrina Social de la Iglesia. Y esto, en un equilibrio entre aportar lo propio y sumar fuerzas con otros, quitando miedos y prejuicios, aportando la escucha a la sociedad, y con el convencimiento de que se puede contribuir a hacer una Iglesia más en salida, más misionera, más encarnada en la vida social y en el mundo obrero.

 

Una comida de hermandad puso el broche final a una intensa jornada de reflexión, convivencia y compromiso evangelizador desde la Iglesia y en medio de la realidad laboral que tanto influye y condiciona la vida habitual de las personas.

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