La parroquia de San Julián Obispo acogió en la tarde de ayer la primera de las citas del encuentro diocesano de Pastoral de Migraciones, que esta vez se desarrollarán a lo largo de este trimestre en tres sedes distintas. La realidad del trabajo de los cuidados y del hogar marcó el encuentro de anoche, que contó con varios testimonios y un rato para la oración y la reflexión.
Áurica y Gloria contaron su experiencia. Con la irrupción de la pandemia optaron por quedarse con las personas que cuidaban, gravemente enfermas. Una no libró ni una sola hora en dos meses. La otra se encontró con un despido improcedente, sin avisarla. Por su parte, Laura, de Cáritas diocesana, expuso la situación en muchos casos sangrante de las trabajadoras del hogar. Si su situación ya era precaria antes, la pandemia simplemente la ha puesto de manifiesto y la ha agravado.


