
La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, reunida en Madrid durante el martes y miércoles y en la que ha participado el arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez, han nombrado a dos burgaleses presidentes nacionales del Movimiento Familiar Cristiano [ver nota final]. Tal como adelantaron el pasado mes de agosto los presidentes mundiales del movimiento a su paso por Burgos, Martín Grima Molina y María Dolores Bermell Benet, laicos de la diócesis, ejercerán a partir de ahora como presidentes nacionales de esta entidad.
El Movimiento Familiar Cristiano surgió en España en 1966 de la fusión de «Los Equipos Pío XII», la «Obra Apostólica Familiar» y otros movimientos familiares. Este movimiento pretende descubrir, vivir y transmitir los valores cristianos fundamentales de la familia, tales como la vocación del laico casado, la fuerza salvadora del sacramento del matrimonio, la vivencia de la fe cristiana en el marco de la familia, la prioridad de la familia como Iglesia doméstica y transmisora de la fe. Además, «ofrece una espiritualidad y una mística que arranca del evangelio de Jesús y se vivencia en el sacramento del matrimonio», tal como se lee en su propio ideario.