Ritos del año Jubilar

La peregrinación: la peregrinación es un elemento constitutivo del jubileo, que expresa nuestra propia vida y condición: “La vida es una peregrinación y el ser humano es viator, un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada” (MV 14). Aún más: no se puede ser creyente sin tener una actitud de peregrino. En cierta manera, creer en Cristo es hacerse caminante. La peregrinación, por tanto, nos acerca a esta realidad, especialmente cuando la hacemos con otros, en comunidad. Durante el jubileo, todos los días se propondrá el Itinerario Jubilar por el exterior de la Catedral que quiere profundizar en estas claves.

Atravesar la puerta santa: atravesar la puerta santa no es un rito mágico. Significa una actitud de aquel que la atraviesa: el deseo de conversión, dejando atrás una vida al margen de Dios para pasar toda nuestra vida (pensamientos, sentimientos y acciones) por la Puerta que es Cristo. La Puerta Santa se abrirá todos los días solemnemente a las 11’30 h. y a las 19 h.

La celebración sacramental: la participación en la celebración del sacramento de la Reconciliación y de la Eucaristía serán momentos fundamentales en la celebración del jubileo. Jesús mismo viene a nuestro encuentro a través de los gestos sacramentales para curar y alimentar nuestro camino de santidad. La celebración de la Misa del Jubileo tendrá lugar todos los días a las 12 h y a las 19’30 h.

La limosna: el encuentro con Jesús, como en Zaqueo, nos lleva a la conversión de vida que se expresa especialmente en la cercanía y solidaridad con los más pobres. En la entrada de la Catedral se dispondrá de un lugar para ofrecer nuestras aportaciones al Gesto Solidario.

La oración por la Iglesia universal: La oración por las intenciones del Papa y la recitación del Credo, nos une con la Iglesia Universal de la que formamos parte y con la que caminamos solidariamente. Es una manera de abrir nuestra fe a la misión universal, de sentirnos pueblo con otros pueblos en el caminar por la historia.