Cinco colores para construir un mundo en paz

Cerca de un centenar de personas participaron ayer en la Catedral en la vigilia de oración organizada por el movimiento Justicia y Paz.
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Como es habitual en las fechas próximas al día 1 de enero, Jornada Mundial de la Paz, el movimiento Justicia y Paz organizó una vigilia de oración por la paz en todo el mundo, una celebración que tuvo lugar ayer en la Catedral y en la que participaron alrededor de cien personas.

 

El simbolismo de los colores sirvió como argumento para la reflexión en esta hora de oración, presidida por Jesús Sancho, consiliario de Justicia y Paz. Son los colores explicados a un ciego que no los puede ver pero los aplica a situaciones de la vida. A cada uno de los asistentes se les repartió una cinta de colores distintos (amarillo, azul, verde, rojo, rosa) según las cuales se fueron agrupando por bloques para reflexionar sobre el significado del que a cada uno le había correspondido: amarillo, lugares de intercambio de productos, saberes y servicios sin afán de lucro; azul, lugares de resistencia contracultural con capacidad de edificar tiempos y espacios distintos; verde, lugares que protejan el entorno natural; rojo, lugares festivos; rosa, lugares de visibilidad y de derechos para identidades ocultadas y negadas por el discurso dominante.

 

Tras esta dinámica se proclamó el evangelio de Mt 7,21-27 (la casa edificada sobre arena o sobre roca) y  el consiliario ofreció una reflexión en torno al mensaje del Papa para la Jornada de Paz: «La buena política está al servicio de la paz». Seguidamente se construyó una casa de cartón con paredes de los cinco colores, en medio de la cual se colocó a Jesús recién nacido. Tras una oración comunitaria, la vigilia concluyó con la adoración al Niño.

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