Recemos por la unidad de los cristianos

Mensaje del arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, para el domingo 20 de enero de 2019.
Imagen de la oración interconfesional de Burgos del año pasado.

Imagen de la oración interconfesional de Burgos del año pasado.

 

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Del 18 al 25 de enero celebramos la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Un año más la Iglesia, evocando la oración de Jesús al Padre cuando pide para sus discípulos: «que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, …para que el mundo crea» (Jn 17, 21), nos recuerda el sentido y la necesidad de rezar por la unidad de los cristianos, divididos en diferentes confesiones y comunidades. «La desunión, dice el Papa Francisco, es una herida en el cuerpo de la Iglesia de Cristo. Y nosotros no queremos que esa herida permanezca».

 

Esta Semana pone siempre delante de nuestros ojos una triste realidad, ante la cual no podemos responder con indiferencia y con distancia. Por el contrario tiene que ser un estímulo para conocer mejor a los cristianos de otras confesiones, y para reconocer los valores evangélicos que ellos realizan con sinceridad y honestidad; tiene que ser también ocasión para que sintamos el dolor de la separación y el escándalo que ello supone para nuestro testimonio en una sociedad multicultural y plurirreligiosa; y sobre todo tiene que suscitar en nosotros la urgencia de la unidad y de la comunión plena, para realizar la misión que el Señor entregó a su Iglesia, «para que el mundo crea», para que hagamos creíble el Evangelio de la reconciliación, la paz, la justicia y la unión del género humano.

 

Esta celebración constituye una de las expresiones más antiguas y genuinas del ecumenismo de hoy. Ya hace más de un siglo, en 1908, el sacerdote anglicano Paul Watson propuso estas fechas porque se situaban entre dos fiestas litúrgicas: el 18 de enero, la cátedra de san Pedro, y el 25 de enero, la conversión de san Pablo. La referencia a los dos grandes apóstoles ofrece el marco para el encuentro y la reconciliación entre todos los que confiesan a Jesucristo como Hijo de Dios y Salvador. La originalidad y la peculiaridad de esta iniciativa de oración radican en que participan la mayoría de las confesiones cristianas. Los responsables y coordinadores son el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y la Comisión Fe y Constitución, organismo del Consejo Mundial de las Iglesias. La realización directa es asumida cada año por un país o una región distinta del mundo. Así se expresa el carácter universal del cristianismo y el protagonismo de todas las comunidades eclesiales.

 

Para la Semana de la Oración de este año, 2019, los textos y reflexiones han sido preparados por los cristianos de Indonesia. Es el país del mundo con mayor población musulmana, que supone el 86% de sus 265 millones de habitantes. Solo el 10% son cristianos de diversas tradiciones. Comparten situaciones difíciles, por lo que se sienten profundamente unidos en el testimonio que están ofreciendo, en un ambiente hostil, atravesado por la corrupción, la codicia y la injusticia. Desde su experiencia, proponen como lema para esta semana las palabras del Deuteronomio: «Actúa siempre con toda justicia» (cf. Dt 16,18-20).

 

La actitud ecuménica reclama de nosotros una mayor sensibilidad ante los problemas y dificultades que afectan a otros grupos cristianos. De un modo especial en este momento histórico no podemos olvidar el drama que están padeciendo tantos cristianos, católicos y ortodoxos, en algunos países del Medio Oriente, que experimentan de modo directo la persecución y hasta la amenaza de desaparición. Recemos, sí, por la unidad visible de todos los cristianos. En un mundo dividido, en el que a veces también los cristianos somos cómplices, rezar juntos es un gesto significativo y poderoso, que crea unidad y conduce al compromiso común para transformar el mundo. Nos recuerda que sólo podemos ser testigos significativos y eficaces cuando nosotros mismos nos convertimos, nos reconciliamos y suscitamos un dinamismo fecundo en favor de la reconciliación y unidad de toda la humanidad.

 

Os invito a participar en los actos que están organizados en nuestra diócesis. La unidad la da Jesucristo. Y a Él se la pedimos ahora con especial intensidad. Que el Espíritu nos mueva también para que esta unidad y esta comunión empiecen por hacerse visibles en nuestras vidas personales y en nuestras comunidades cristianas.

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