Un rico patrimonio al servicio de todos

Mensaje del arzobispo de Burgos, don Fidel Herraéz Vegas, para el domingo 12 de mayo de 2019.

Patrimonio

 

Durante estas semanas nuestra Diócesis de Burgos está asistiendo a diferentes eventos que tienen que ver con la innegable riqueza de nuestro patrimonio artístico. Una realidad que deseo subrayar en este breve comentario de hoy, porque nunca será demasiado volver sobre ella para sentirnos orgullosos, y responsables a la vez, de su valoración y mantenimiento. Hace unos días se abría una nueva edición de la exposición Las Edades del Hombre en Lerma, que está siendo ya un éxito de público y crítica. Este pasado jueves hemos inaugurado las obras de ampliación del Museo del Retablo que se encuentra situado en la iglesia de San Esteban de nuestra ciudad. En esta semana que iniciamos tendrá lugar la inauguración de las obras de reordenación del Museo de Covarrubias. Por último, dentro de quince días, se firmará el convenio entre el Arzobispado y la Diputación para el arreglo de los templos de nuestra provincia. Como veis, todas estas son muy buenas noticias que hemos podido acometer con la ayuda de Dios y la inestimable colaboración de los diferentes organismos públicos que están llamados también a velar por la buena conservación de este patrimonio que es una riqueza de nuestra sociedad.

 

El patrimonio artístico del que gozamos en nuestra Diócesis de Burgos, y que es una herencia de nuestros mayores, puede ser visto desde muy diferentes perspectivas que han de ser complementarias. Desde luego, es una enorme riqueza religiosa, cultural y artística, fruto de la vivencia, la sensibilidad y el rico pasado de un pueblo. Sin duda que la zona de Castilla y León, y dentro de ella Burgos, es un auténtico museo plagado de representaciones que siempre depara innumerables sorpresas. Yo mismo soy testigo de ello en mis visitas a los diferentes pueblos. Siempre descubro algo nuevo. Y en muchos de ellos me encuentro con impresionantes representaciones de los diferentes misterios cristianos que son auténticas joyas de arte.

 

Conservar este patrimonio no es tarea fácil, es más bien una carga pesada que hemos de sostener. Lo que es una riqueza cultural, se convierte también en una dura responsabilidad que es imposible mantener adecuadamente por nuestros solos medios. En ese sentido hay que agradecer los grandes esfuerzos que hacen especialmente los ayuntamientos de nuestros pueblos; si no fuera por ellos, muchas de nuestras iglesias se habrían convertido en ruinas. Junto a ellos, hay que agradecer también los esfuerzos de los propios vecinos, de la comunidad cristiana y del resto de Administraciones públicas. No me canso de repetir que, conservando este patrimonio, estamos conservando nuestro propio pasado que es una riqueza para todos.

 

Otra perspectiva de interés es que los expertos nos indican la potencialidad que tiene el patrimonio cultural como oportunidad de empleo, de riqueza y de posibilidades de desarrollo. En esta España vaciada, las posibilidades que tiene nuestro vasto patrimonio se convierten en una de las bazas que tenemos que desarrollar. En ese sentido, la aportación de la Iglesia con la creación de los diferentes museos religiosos que abundan por nuestra geografía, es innegable. En ellos debemos seguir apostando como lo hemos hecho en Aranda y en Covarrubias.

 

Junto a todos estos aspectos, para nosotros hay uno especialmente importante: no podemos olvidar que nuestro patrimonio tiene fundamentalmente una finalidad religiosa y evangelizadora. Tras cualquier obra de arte, por pequeña que esta sea, se encuentra concentrada la historia, la cultura y la fe de un pueblo, que es nuestro pueblo. Detrás de cada pieza artística, el pueblo creyente ha querido representar su pasión por una fe que ha sido su seña de identidad; una fe que se ha hecho cultura. De esta manera, esta sociedad ha utilizado los diferentes estilos y las diferentes artes para transmitir a las futuras generaciones las respuestas a sus interrogantes más profundos; respuestas que siempre han tenido su raíz en la fe en Cristo Resucitado. Contemplando estas obras de arte de nuestras iglesias, ¿cómo no sentirse afectado ante su belleza, con la fe y el amor que en ellas se plasman? ¿Cómo no interrogarse por el alma que ha sido capaz de levantarlas?

 

Hoy he querido compartir con vosotros estas buenas noticias sobre nuestro patrimonio artístico-religioso-cultural. Os animo a que las disfrutéis, descubriendo en ellas la belleza insondable de Dios que nos invita siempre a alabarle y admirarle. Ojalá que entre todos sigamos conservando esta rica herencia, porque es de todos y quiere estar al servicio de todos.

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