Imagen del mes: Santa Ana Triplex, Triple o Trinitaria

A la derecha del altar mayor de la Capilla de los Condestables se yergue el retablo de Santa Ana, la mayor parte del cual fue realizado por Gil de Siloé y que fue terminado por su hijo Diego.

Santa Ana

 

A la derecha del altar mayor de la Capilla de los Condestables se yergue el retablo de Santa Ana, cobijado por un gran dosel gótico, que contiene una bóveda celestial, pues entre los nervios se ve un fondo azul tachonado de estrellas doradas. En sus nichos se acoge el repertorio más bello de figuras femeninas de toda la Capilla, motivo de la denominación alternativa de las Once Mil Vírgenes, y coronado por una imagen de San Rafael de otra época. En este retablo se ven claramente las tendencias flamencas que tanto influyeron en el estilo gótico de esta época.

 

El retablo está presidido por Santa Ana Triplex en el nicho central del segundo cuerpo, que es el intermedio; las santas de cuerpo entero, sentadas en el piso inferior y en pie en el resto de los nichos, parecen seleccionadas únicamente por motivos piadosos, pues aunque casi todas son jóvenes mártires, algunas de ellas no responden a este denominador común, siendo su feminidad el único lazo que las enlaza.

 

La mayor parte de este retablo fue realizado por Gil de Siloé, aunque empleara discípulos, como era habitual en los talleres para las partes menos sobresalientes de las obras. La policromía estuvo a cargo de Diego de la Cruz, asiduo colaborador de Gil de Siloé en sus obras de madera. El retablo fue terminado por el hijo de Gil, Diego de Siloé. El relieve central de Cristo sostenido por ángeles, en el cuerpo inferior, y las santas Magdalena, Margarita, Marina y ¿Perpetua? son obra de este último.

 

Los estudiosos del arte de Gil de Siloé son unánimes en atribuir al quehacer personal del maestro las grandes figuras del retablo con la excepción de las atribuidas a su hijo y la de Santa Isabel con San Juan, que algún autor ha considerado de otra mano diferente.

 

La así llamada Santa Ana Trina, en relación con la genealogía de Cristo, asocia a la Madre de la Virgen con María y el Niño Jesús. Esta iconografía fue representada con especial insistencia por los artistas nórdicos. En esta triple escultura resalta, como en ninguna otra, el arte personal de Gil de Siloé, que aun inspirándose en modelos nórdicos y permeable al ambiente en el que trabajaba, llevó a cabo uno de los más bellos grupos escultóricos del gótico europeo.

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