Carta de agradecimiento a la comunidad de Clarisas de San Martín de Don

El arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, agradece a la comunidad sus casi cinco siglos de presencia en la localidad. La comunidad se unirá al monasterio de Medina de Pomar.

Querida Comunidad de Clarisas de San Martín de Don:

 

Al llegar el momento de trasladar vuestra Comunidad de San Martín de Don a otra Comunidad, donde se den las condiciones necesarias para poder continuar con los requisitos que hoy nos pide la Iglesia para desarrollar la vida contemplativa, quiero hacerme presente a través de este escrito, que envío con enorme cariño y gratitud, precisamente en este día de Santa Clara. Desde mi llegada a la Diócesis de Burgos, descubrí el muy especial regalo que el Señor nos ha dado con la presencia de tantos Monasterios de clausura. Consciente de este don, yo mismo me he hecho presente en varias ocasiones en vuestro Monasterio, especialmente en el último encuentro con vosotras el pasado 9 de mayo, cuando os acompañé en la reflexión sobre esta decisión que sé que no ha sido fácil.

 

Quiero agradecer al Señor la gracia que ha significado para nuestra Iglesia en Burgos, especialmente para San Martín de Don, la vida escondida de tantas mujeres que, a lo largo de los siglos, en ese pequeño oasis que significa todo Monasterio, se han encontrado con Jesucristo al que han entregado toda su vida. El encuentro con el Señor las ha hecho felices y ha llenado de sentido su existencia porque “nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”. Esa experiencia profunda es la que también han sabido transmitir al mundo, de la mano de la sencillez y la pobreza, como buenas hijas de Clara y de Francisco. Sólo Dios, que conoce la verdad de las cosas, conocerá cuánto se ha vivido y se ha realizado entre esos muros del Monasterio de San Miguel y sabrá del amor que se ha derramado a nuestra Iglesia y a nuestro mundo desde ese templo y desde ese torno.

 

Comienza una nueva etapa para todos: para vosotras, especialmente, incorporadas a otra Comunidad de vida que os acoge maternalmente. En ella seguiréis encontrándoos con el mismo Esposo al que habéis entregado vuestra vida. También para la Comunidad parroquial de San Martín de Don que os ha tenido siempre como referencia en su historia: será un vacío difícil de llenar. Pero también para nuestra Iglesia que se ve urgida a la renovación interior. Una conversión que nos haga descubrir el tesoro que significa hoy la vida consagrada contemplativa y la necesidad de seguir orando por las vocaciones. Seguiremos contando con vuestra oración.

 

Gracias, queridas Hermanas, de corazón por vuestra vida, por vuestro ejemplo, por vuestro silencio, por vuestra acogida, por vuestra pobreza, por hablarnos de Dios.

 

Os encomiendo de forma especial a Nuestra Madre la Virgen María, a San Francisco, a Santa Clara y a los santos y beatos de la Familia Franciscana. Con mi agradecimiento y bendición, recibid también mi abrazo fraterno y muy cordial.

 

                                                                      + Fidel Herráez Vegas

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