Obispo burgalés en el Amazonas: «Tenemos que cuidar el pulmón verde del planeta»

Rafel Cob es obispo del vicariato apostólico de Puyo (Ecuador) y miembro del comité organizador del próximo sínodo de los obispos, centrado en la reflexión sobre la vida del Amazonas.
Foto: Alfa y Omega.

Foto: Alfa y Omega.

 

Aunque la selva de Puyo (Ecuador) está bastante alejada de los grandes focos de incendio que asolan estos días el Amazonas –centrados sobre todo en la zona más occidental de Brasil–, su obispo, el burgalés Rafael Cob García (La Horra, 1951) comparte también su preocupación por la catástrofe que, lejos de amenazar solo a la zona, supone un gran problema para todo el planeta: «Todos los habitantes debemos cuidar esta casa común que Dios nos regaló, porque todo en ella tiene una estrecha relación; como diría el Papa, todo está interconectado», señala.

 

En efecto, fue la preocupación del papa Francisco por el cuidado del planeta la que le llevó a escribir su encíclica Laudato Si y a poner en marcha en Roma, para el próximo mes de octubre, una asamblea especial para el sínodo de los obispos para la región Panamazónica, de la que Cob ha sido nombrado miembro del consejo presinodal, el comité encargado de preparar los temas que se abordarán en la asamblea.

 

El vicariato apostólico de Puyo, del que es obispo desde 1999, forma parte de esta vasta región del planeta, que abarca 7 millones de kilómetros cuadrados y nueve países y una población de más de 34 millones de habitantes, con 390 pueblos diferentes y 120 pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Para Cob, aunque el próximo sínodo de los obispos se centre en la región Panamazónica, su importancia superará las fronteras de lo regional pues, como recuerda, el Amazonas es el pulmón verde del planeta: «De cada cinco respiraciones, una procede del oxígeno de la Amazonía, y de cada cinco vasos de agua que bebemos, uno es producido por el agua dulce de la Amazonía; además, la mitad de las especies de fauna y flora del planeta están allí», recuerda. De ahí que insista en que «la vida de esta región tiene mucho que ver para la vida de toda la Tierra» y que las reflexiones del sínodo «alcanzarán a toda la Iglesia y al futuro del planeta».

 

Ver, discernir y actuar

 

El documento preparatorio del sínodo, en el que ha trabajado el obispo burgalés, se ha encargado de «ver, discernir y actuar» sobre lo que ocurre en esta región de la Tierra. En el documento se describe la «identidad del Panamazonas y la urgencia de la escucha» a sus pobladores. Y los temas que se abordan son el territorio, la variedad sociocultural, la identidad de los pueblos indígenas, la memoria eclesial histórica, la justicia y los derechos de los pueblos, así como la espiritualidad y la sabiduría de los habitantes del Amazonas.

 

En palabras de Cob, el sínodo se centrará, especialmente, en dos asuntos. De un lado, analizar la situación de la selva y los ríos, cuya riqueza se ve «amenazada por los grandes intereses económicos» que causan la «deforestación indiscriminada»; la «contaminación de los ríos y lagos» debida al uso de agrotóxicos; los derrames de petróleo, la minería y la producción de drogas. A todo esto se suma un «aumento dramático del tráfico de personas», especialmente mujeres y niños, con el propósito de todo tipo de explotación inhumana.

 

Junto a este análisis, el sínodo abordará la situación de la Iglesia en esta amplísima región, como los grandes desafíos con los que se encuentran los misioneros, así como la «falta de recursos humanos para poder atender las grandes extensiones de territorio sin acceso vial a muchos de los pueblos que allí viven, privados de lo fundamental para una vida cristiana como la eucaristía» y los demás sacramentos. Ello empujará a que se abra una reflexión con la que buscar «nuevos caminos de evangelización».

 

Para el obispo burgalés, la celebración de este sínodo «será un hecho sin precedentes», pues, gracias a él, «se abre una puerta de esperanza para la Iglesia y el mundo». Junto al papa Francisco, participarán en la asamblea todos los obispos que viven en la Amazonía, además de participantes de los nueve países que la componen y expertos en temas sobre ecología. «Debemos juntos cuidar la Casa Común y defender la vida en esta región paradigmática de la Amazonía», concluye el prelado.

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