Cuando ser diácono incumbe a toda la familia

El diácono de Burgos, Enrique Díez, y su esposa, Mª Asunción López, impartieron una conferencia en el último encuentro nacional del diaconado permanente, celebrado días atrás en Albacete.
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Como viene siendo habitual, aprovechando el puente de la Constitución y la Inmaculada, durante los días 6 al 8 de diciembre ha tenido lugar el XXXIV Encuentro Nacional del Diaconado Permanente en Albacete con el lema «La vida espiritual del diácono permanente y su esposa». Al evento han acudido 98 participantes (54 diáconos con 37 mujeres) y, por primera vez, se han sumado los hijos –once en total– de estas parejas, que han podido disfrutar de un programa paralelo donde se les ha atendido lúdica y espiritualmente.

 

Dentro de los actos programados, el segundo día del encuentro cobraron especial protagonismo el diácono permanente de la diócesis de Burgos Enrique Díez y su esposa María Asunción López, pues fueron los encargados de impartir una ponencia que llevaba por título «¿Cómo vivir y cómo vivimos la vida espiritual? Aspectos prácticos y vivenciales».

 

Tanto para ellos como para David Jiménezel otro de los diáconos permanentes de la diócesis– y su familia, «han sido unos días intensos vividos en comunión y fraternidad». Unas jornadas que, según sus palabras les han «ayudado a profundizar y crecer en nuestra vida espiritual, días donde la familia diaconal ha estrechado los vínculos que nos unen por la ordenación que recibimos del obispo».

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