«¿Sobrevivirá nuestra gente?»: el lamento de un misionero burgalés ante el Covid-19

Jorge López, misionero en Zambia, relata cómo el coronavirus ha disparado el precio del dólar y muchas familias han perdido su fuente de ingresos mientras él continúa construyendo una escuela.
Imagen de archivo de un misionero burgalés, Jorge López.

Imagen de archivo de un misionero burgalés, Jorge López.

 

El pasado 2 de abril, Zambia registraba por primera vez un fallecimiento a causa del coronavirus. La pandemia que ha puesto en jaque a medio mundo ha llegado también hasta este país africano (el primer caso se detectó el 18 de marzo), donde el número de casos infectados asciende a 137, con tres muertes y 78 personas recuperadas, según los últimos datos oficiales. El presidente de la nación, Edgar Lungu, ha decretado una serie de medidas para paliar la expansión del virus, entre las que destacan la suspensión de viajes al extranjero, una cuarentena obligatoria para las personas que lleguen al país, clausura de colegios y prohibición de reuniones sociales de más de 50 personas, como bodas, funerales o festivales.

 

A Jorge López, misionero burgalés, le preocupa la situación real del país donde trabaja desde 2012, donde la falta de recursos sanitarios puede contribuir a la rápida expansión del virus: «Los afectados son pocos pero no sabemos realmente cuántos, pues se hacen pocos tests y los recursos son pobres», argumenta mientras constata que hay varias enfermeras contagiadas.

 

Junto a ello, destaca el caos económico que la pandemia ha generado en el país, donde se han cerrado las importaciones y las exportaciones y el dólar se ha disparado. «Una botella de aceite ha pasado de costar 17 kwachas (unos 85 céntimos) a costar 28 (1,40 euros)», indica. Junto a ello sostiene que el «lockdown» decretado ha provocado que muchos puestos de venta en carretera se hayan destruido, generando una «batalla campal» entre las personas que ven perder su fuente de ingresos. «¿Va a sobrevivir nuestra gente?», se lamenta el misionero.

 

«Estamos bien»

 

La situación en la parroquia de Holy Trinity de Mufumbwe, donde trabaja, es «tranquila», muy diferente de la que se viven en la ciudad de su región, Solwezi, donde es obligatorio el uso de mascarillas y las medidas son más severas. Asegura que allí «están todos bien», aunque no puede realizar su visita habitual a los colegios y las celebraciones en la iglesia se han suspendido. «Recientemente he celebrado un funeral y ha sido un caos, había mucha gente». Con todo, sigue trabajando con algunos pocos obreros en la construcción de la segunda fase de la escuela de secundaria del municipio: «Ahora no es posible llamar a gente para colaborar y la contribución comunitaria es escasa», asegura.

 

La situación que atraviesan los misioneros y la falta de recursos para llevar a cabo su tarea fue la que movió al papa Francisco a crear un fondo de emergencia con el que colaborar económicamente con sus necesidades. Él mismo inauguró el fondo con una aportación de 750.000 dólares. Obras Misionales Pontificias es la entidad que canaliza la colecta y distribución de fondos. Quienes deseen colaborar con los misioneros ante la crisis del coronavirus pueden encontrar más información pulsando aquí.

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