Mons. Mario Iceta: «Toda vocación es respuesta al amor»
El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha presidido una misa por el eterno descanso de los obispos y sacerdotes fallecidos a lo largo de la historia de la archidiócesis. El prelado ha estado acompañado por el arzobispo emérito, Mons. Fidel Herráez Vegas, y por el obispo emérito de Jaén, Mons. Ramón del Hoyo López, así como por gran parte del presbiterio burgalés.
En su homilía, el arzobispo ha recordado con emoción el testimonio de entrega y amor que estos pastores han dejado como herencia en la Iglesia local. En su homilía, Mons. Iceta ha subrayado la esencia de la vocación cristiana y la centralidad del amor, eje fundamental de la vida sacerdotal y cristiana.
Mons. Iceta ha iniciado su reflexión expresando que «toda vocación es respuesta al amor», pues «hemos sido creados por amor, llamados al amor, y nos espera el amor definitivo después de la purificación profunda de nuestras vidas en la inmensa misericordia del Señor». Inspirado en la Carta a los Filipenses, el arzobispo ha hecho un llamamiento a la concordia y la unidad entre los miembros del presbiterio, destacando que «somos diversos, gracias a Dios, pero unidos en el mismo amor, en la concordia y la paz».
Asimismo, ha insistido en la importancia de la humildad, exhortando a los fieles a vivir «buscando los intereses de los demás, acallando y moderando los deseos». Esta actitud, ha señalado, es fuente de paz no solo para el presbiterio, sino también para toda la Iglesia. El arzobispo ha recordado la invitación del Papa Francisco a vivir en la esperanza, especialmente ante el misterio de la muerte. «Nosotros, en virtud de la esperanza en la que hemos sido salvados, tenemos la certeza de que la historia de la humanidad y la de cada uno de nosotros no se dirigen hacia un punto ciego, a un abismo oscuro, sino que se orientan al encuentro con el Señor de la gloria», ha compartido, invitando a los presentes a proclamar con fe la venida de Cristo.
En esta celebración por los difuntos, Mons. Iceta ha destacado también la tradición cristiana de orar y ofrecer misas por aquellos que nos han precedido. Recordando las palabras del Papa Benedicto XVI, ha subrayado que «el amor puede llegar hasta el más allá» y que a través de la Eucaristía, la oración y la limosna es posible «un recíproco dar y recibir en el que estamos unidos unos con otros, más allá del confín de la muerte».
La homilía ha concluido con una oración por los obispos y sacerdotes fallecidos, así como por los familiares de los presentes, pidiendo al Señor que «les conceda el descanso eterno y alcancemos también con ellos esa gloria de la eternidad». Mons. Iceta ha pedido la intercesión de la Virgen María para que, unidos a todos los santos, podamos vivir para siempre la plenitud del amor al que estamos llamados.
Antes de concluir la celebración eucarística, los celebrantes han acudido a la contigua capilla de Santa Ana, donde se encuentra la cripta que acoge la sepultura de los arzobispos fallecidos más recientemente. Allí, Mons. Iceta ha rezado un responso por su eterno descanso. Previamente, en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, los sacerdotes han recibido una charla de formación sobre el acompañamiento a las vocaciones, a cargo del rector del Seminario Conciliar de Madrid, Antonio Secilla.
