‘Vadocondes Patrimonial’ impulsa unas jornadas formativas para poner en valor el patrimonio organístico de la provincia de Burgos

por Natxo de Gamón,

‘Vadocondes Patrimonial’ impulsa unas jornadas formativas para poner en valor el patrimonio organístico de la provincia de Burgos

La máquina didáctica que se utilizará en las jornadas para ayudar a comprender el funcionamiento de un órgano.

 

En el marco del proyecto Vadocondes Patrimonial, se ponen en marcha las Jornadas Formativas Intergeneracionales en torno al Órgano Histórico, una iniciativa que tiene como objetivo sensibilizar, formar y acercar a la comunidad el valor histórico, cultural y simbólico del patrimonio organístico de la provincia de Burgos, con especial atención al órgano barroco de Vadocondes, actualmente en proceso de restauración material y sonora.

 

Estas jornadas, dirigidas a los alumnos del CRA Riberduero y abiertas al público general, se celebrarán los días 8 y 10 de abril. El martes 8 de abril tendrán lugar a las 11:00 h en el salón pequeño del Ayuntamiento de Castrillo de la Vega y a las 13:00 h en la iglesia parroquial de Vadocondes. El jueves 10 de abril continuarán a las 11:00 h en el Centro Cultural de Villalba de Duero y a las 13:00 h en la Iglesia Parroquial de Fuentespina.

 

Durante las sesiones, se utilizará una maqueta didáctica que permite comprender el funcionamiento del órgano de forma visual e interactiva, adaptada tanto al público infantil como adulto.

 

El proyecto Vadocondes Patrimonial promueve una planificación estratégica integral para la gestión del patrimonio cultural de la villa burgalesa, con el fin de dinamizar el territorio y generar economía a través de la valorización de su legado. Se trata de una propuesta holística que abarca acciones de protección, restauración, investigación, difusión y formación, en colaboración con los agentes sociales, culturales, turísticos y paisajísticos del entorno.

 

Impulsado por la Junta Parroquial de Vadocondes en acuerdo con el Arzobispado de Burgos, el proyecto cuenta con la financiación de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León.

«Díscipulos agradecidos en nuestra archidiócesis de Burgos»

por Natxo de Gamón,

La línea 105 XTantos llega a Burgos: apúntate para conocer la labor de la Iglesia

 

Escucha aquí el mensaje de Mons. Iceta

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

Hoy quisiera dirigirme de modo particular, con el corazón lleno de gratitud, a quienes formáis parte de la Iglesia diocesana burgalesa, por vuestra constante dedicación a la hermosa tarea de la evangelización, no sólo en vuestra vocación familiar, profesional y de implicación social para hacer presente en todos los ámbitos el Reino de Dios, sino también por vuestra participación activa y generosa que sostiene las múltiples iniciativas pastorales, educativas, culturales y caritativas que nuestra archidiócesis desarrolla.

 

Como bien sabéis, la labor de nuestra Iglesia diocesana es amplia y diversa, como podéis ver en el resumen que cada año presentamos en el portal de transparencia de la web de la archidiócesis. Contamos con 339 sacerdotes, 1.046 religiosos y 703 catequistas que atienden a nuestras 1.004 parroquias en la celebración de los sacramentos, principalmente la Eucaristía, la oración, la atención a mayores, enfermos y personas vulnerables, la predicación y la catequesis. En el ámbito educativo, gestionamos 23 centros católicos concertados que ofrecen formación a casi 19.000 alumnos, realizada por más de 1.700 profesionales, de los cuales 1.498 son docentes. La acción evangelizadora más allá de nuestras fronteras se hace presente en todos los continentes a través de 770 misioneros. Además, intentamos preservar y promover, con todos los medios de que disponemos y en colaboración con las administraciones públicas, nuestro inmenso y maravilloso patrimonio cultural, que incluye 97 bienes inmuebles de interés cultural, unos 1.700 templos y 18 festividades religiosas de relevancia regional y nacional.

 

En el área de la caridad y la justicia social, nuestra archidiócesis sostiene 59 centros dedicados a mitigar la pobreza, atendiendo a más de 9.600 personas. Promovemos instituciones que cuidan de personas mayores, enfermos crónicos y personas con discapacidad, así como centros de ayuda a emigrantes y refugiados, y programas específicos para menores y jóvenes en situación de vulnerabilidad. Estas obras se llevan a cabo gracias al esfuerzo conjunto de muchos profesionales y voluntarios, entre los que se encuentran 700 voluntarios de Cáritas presentes en todos los arciprestazgos.

 

Todo esto es posible gracias a la implicación personal corresponsable de tantas personas que, fieles al Evangelio, dedican su esfuerzo e ilusión a servir apasionadamente a la tarea de la evangelización, a hacer presente a Dios en todos los ámbitos donde se desarrolla la vida humana y a la atención a los más vulnerables, que son los preferidos del Señor.

 

La corresponsabilidad se extiende también al terreno económico, donde es preciso promover la transparencia y la autofinanciación. Con respecto a la transparencia, la archidiócesis ha implementado diversos programas, presentes en prácticamente todas sus parroquias e instituciones, que permiten dar a conocer en tiempo real de dónde procede y a qué se dedica hasta el último céntimo del presupuesto diocesano. La archidiócesis de Burgos se esfuerza por liderar este ámbito, ofreciendo información detallada y accesible sobre nuestras cuentas y actividades.

 

En el campo de la autofinaciación, aunque se van dando pasos, nos encontramos aún muy lejos de conseguirlo. Con los recursos propios, el grado de autofinaciación apenas alcanza el 32% de los recursos necesarios. Es por ello que la aportación a través de la X en la Declaración de la Renta se hace del todo indispensable para completar el presupuesto que posibilite desplegar toda la acción evangelizadora, educativa y de atención a tantas personas vulnerables dentro y fuera de nuestro territorio que realiza nuestra Archidiócesis de Burgos. Por eso me atrevo a pediros que en esta campaña de Declaración de la Renta no os olvidéis de ejercer esta corresponsabilidad marcando la casilla destinada a la Iglesia Católica. Este sencillo gesto no implica coste adicional para vosotros y representa una fuente vital de financiación para nuestras actividades, ya que, a día de hoy, la asignación tributaria es una de las principales vías de ingreso para la Iglesia diocesana burgalesa.

 

Agradeciendo vuestra generosidad y compromiso, os deseo una vivencia profunda del Misterio de la muerte y resurrección del Señor, que constituye el don del amor de Dios para toda la humanidad, de la mano de la Virgen María.

 

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa

Arzobispo de Burgos

«Pésame, Señor, de haberos ofendido»

por redaccion,

<
>
Más: Galería fotográfica completa

 

Antiguamente recorrían las calles para anunciar que un miembro de la hermandad había fallecido. Hoy, matraca en mano y repitiendo aquella tradición, cofrades de Nuestra Señora de la Soledad y de Santiago han convocado al barrio de Santa Águeda para acompañar al Cristo de la Buena Muerte en la primera de las procesiones de la recién inaugurada Semana Santa de Burgos. El cortejo anunciador ha salido de la iglesia a las 22:30 y, tras juramento y bendición ante el padre abad, ha recorrido la calle Embajadores y la plaza de Santa María para volver a su punto de partida, desde donde media hora más tarde ha emprendido la procesión.

 

Fue el año pasado cuando se decidió sacar del olvido una antigua costumbre, la que mantenían en el siglo XVI las «freirías», que dado su carácter asistencial, velaban a sus difuntos. Como un recuerdo de esa obra de misericordia, además de orar por los cofrades fallecidos, acompañar la muerte de Cristo ha hecho recapacitar a los miembros de esta hermandad sobre la fugacidad de la vida: «Si mañana moriremos, ninguno lo sabemos», han repetido a lo largo de su recorrido.

 

Un itinerario que en su segunda edición se ha enriquecido, además, con la recuperación de cantos devocionales populares, donde el «pésame, Señor, de haberos ofendido», se ha repetido como un estribillo por un cortejo de plañideras ataviadas con trajes tradicionales. Esta vez, ha sido la imagen de un Cristo yacente que se conserva en la iglesia de San Lorenzo la que se ha portado a hombros de ocho cofrades sobre unas andas de Villamorón. También han procesionado la imagen de una Virgen Dolorosa, mientras que un grupo de niños ha portado una pequeña talla.

 

La del Cristo de la Buena Muerte ha sido la primera procesión en salir a la calle tras el pregón pronunciado en la Catedral por Saturnino López Santidrián. La insistencia del ex abad de la Junta de la Semana Santa en recordar con el concilio de Nicea que Cristo es «verdadero Dios» ha sido palpable en el recorrido. Porque muerto es el mismo Hijo de Dios y, por eso, su muerte es buena, porque con ella rescata a la entera humanidad. Con todo, «pésame, Señor, de haberos ofendido».

«La esperanza no defrauda»: el mensaje del pregón de Semana Santa 2025 en Burgos

por Natxo de Gamón,

Este sábado, la nave central de la catedral de Burgos ha acogido el primero de los actos de la Semana Santa de este año: el pregón que ha pronunciado Saturnino López Santidrián, canónigo emérito de la Catedral, –donde ejerció como abad de la Semana Santa burgalesa– y catedrático emérito de la Facultad de Teología del Norte de España sede de Burgos. Un discurso cargado de profundas reflexiones sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, y los momentos clave que la Iglesia celebra en este tiempo litúrgico. En su intervención, ha aprovechado la ocasión para recordar los tres grandes aniversarios que este 2025 están marcando el camino espiritual de la archidiócesis: el año jubilar universal Peregrinos de Esperanza, el 950 aniversario del traslado de la sede episcopal de Oca a Burgos y el 1.700 aniversario del Concilio de Nicea.

Comenzando su intervención con unos versos del poeta mexicano Amado Nervo, López Santidrián ha reflexionado sobre la búsqueda humana de sentido y trascendencia: «busco en vano una estrella que me alumbre; busco en vano un amor que me redima». Esta reflexión, ha explicado, se conecta con el concepto del tiempo en la Biblia, donde el «kairós» —el tiempo lleno por las intervenciones de Dios— marca el verdadero sentido de la vida, «un peregrinaje hacia la tierra de promisión», un viaje que no es circular, sino hacia una meta de esperanza y redención.

El pregonero ha destacado que el misterio central de la Semana Santa, el Triduo Pascual, es el acontecimiento más importante de la historia, y ha animado a todos a vivirlo con renovado fervor, sobre todo este año, en que se celebran tres hechos trascendentales para la Iglesia local y universal. A propósito del Año Jubilar, el canónigo ha citado las palabras del apóstol san Pablo: «La esperanza no defrauda», recordando cómo el sufrimiento y las tribulaciones de la vida humana no pueden extinguir la luz de la esperanza que brota de la Pascua. López Santidrián ha vinculado este mensaje a los recientes acontecimientos globales, como la pandemia de la covid-19 y los conflictos bélicos, que han puesto de manifiesto la fragilidad humana, pero también la fuerza transformadora de la esperanza cristiana.

Además, hizo referencia a los aniversarios históricos que celebramos este año. En primer lugar, recordó el 950 aniversario del traslado de la sede episcopal de Oca a Burgos, un hito fundamental en la historia eclesiástica de la archidiócesis, que marcó el renacimiento de la iglesia en Burgos bajo la protección de Alfonso VI. En este contexto, el pregonero ensalzó el impulso misionero de la archidiócesis, destacando los importantes santos de la región, como santo Domingo de Guzmán, y la labor misionera de la Iglesia en Burgos a lo largo de los siglos.

Otro de los eventos que ha marcado el pregón ha sido el 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, que ha definido la naturaleza divina y humana de Cristo frente a las herejías de la época. López Santidrián ha destacado la importancia de esta definición para la fe cristiana, subrayando que el sacrificio de Cristo en la Cruz adquiere su valor redentor por ser «Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre». Citó al padre de la Iglesia san Atanasio, quien defendió la plenitud de la divinidad de Cristo, una verdad central en la enseñanza cristiana: «lo que no es asumido no puede ser redimido».

Sobre esta base teológica, el pregonero se ha referido a la doble dimensión de Cristo: su grandeza divina y su humildad humana. «La Resurrección es la prueba de que era el Hijo de Dios», ha afirmado, refiriéndose a la victoria de Cristo sobre la muerte como la manifestación de su divinidad. Esta paradoja de grandeza y fragilidad es esencial para comprender el misterio de la Semana Santa, un misterio que invita a los creyentes a vivir en la humildad y la esperanza.

El pregón también ha recordado que la vivencia del cristiano en este tiempo litúrgico no solo debe centrarse en la contemplación de la Cruz, sino también en el reconocimiento de la misericordia divina. López Santidrián ha citado el famoso pasaje de san Pablo: «Dejaos reconciliar con Dios», subrayando que Cristo, «el inocente», asume nuestros pecados para ofrecernos la Salvación. En este sentido, se ha referido a los sufrimientos y agonías de la humanidad como parte del misterio de la Cruz, y cómo los creyentes deben aprender a acercarse al dolor y a la injusticia con el mismo amor misericordioso que Cristo nos mostró en su Pasión.

A lo largo del pregón, López Santidrián ha hecho también referencia a la Semana Santa burgalesa, resaltando el esfuerzo de la Junta de Semana Santa, las cofradías, bandas y costaleros que, con su dedicación y sacrificio, han logrado que la Semana Santa de Burgos sea reconocida a nivel nacional e internacional. ha recordado con emoción sus primeras vivencias en las procesiones de la ciudad, especialmente la del Santo Entierro, y ha destacado la importancia de vivir la Semana Santa no solo en la exterioridad de las procesiones, sino en la interioridad de la fe, que debe llevar a la conversión personal. En este sentido, ha destacado la importancia de la fraternidad, la penitencia sincera, la vivencia de la Eucaristía y las obras de misericordia.

Finalmente, el pregonero ha dirigido unas palabras a la Virgen María, madre de Cristo y madre nuestra, invitando a los fieles a acompañarla en su dolor y a vivir la Semana Santa con la esperanza de la Resurrección. «Señora, santa María, déjame llorar contigo, pues muere mi Dios y mi amigo, y muerta está mi alegría», ha concluido con una evocadora cita del poema de Diego Gómez Manrique.

En su cierre, López Santidrián expresó su deseo de que todos vivieran una Semana Santa provechosa y una Pascua llena de nueva esperanza, agradeciendo a todos los que hacen posible la celebración de este tiempo litúrgico tan significativo para los cristianos.

Tras el pregón ha tenido lugar el Concierto de Semana Santa, a cargo de la Coral de Cámara de Burgos, que ha interpretado el Réquiem en Re Menor, Op. 48 de Gabriel Fauré.

Gamonal reflexiona sobre el papel de los laicos

por Natxo de Gamón,

<
>

 

De lunes a miércoles, el arciprestazgo de Burgos-Gamonal ha celebrado las Jornadas del Laicado, organizadas por la Comisión para la Promoción del Laicado del arciprestazgo con el título Es la hora de los laicos.

 

En la primera sesión, celebrada el lunes, 31 de marzo, la responsable de la Comisión presentó las jornadas. Tras un momento de oración tuvo lugar un pequeño prólogo a cargo de Víctor Román, para dar paso a la ponencia de Mayte Valdivieso, llegada desde la diócesis de Bilbao. Esta laica, responsable de la Pastoral del Trabajo y militante de HOAC, profundizó en el tema de la vocación y el compromiso de los laicos en la Iglesia. Después de un breve repaso por las raíces de Jesús y del nacimiento de las primeras comunidades cristianas, hizo especial hincapié en la importancia de la comunidad, cuya única misión es anunciar, vivir y promover el Reino de Dios, y ser sal y fermento de la sociedad.

 

Valdivieso destacó que «somos el verdadero mensaje de Dios, una llamada permanente a vivir con otros. La misión de la Iglesia necesita de vocación laical, una comunidad que refleja la buena noticia del Evangelio, el Bautismo, puerta de entrada para hacer nuestra la vida de Cristo. Todos nacemos laicos y es precisamente el Bautismo el que nos hace miembros activos en la comunidad. Una comunidad de creyentes, de esperanza vivida y comunicada, comunidad de amor fraterno».

 

«Sinodalidad es el camino que Dios espera de la iglesia del tercer milenio. Caminar juntos como bautizados desde la diversidad de carismas, de vocaciones, de ministerios, es importante no solo para nuestras comunidades, sino también para el mundo. Se trata de darse por entero en estos tiempos nuestros, en los que se necesita nacer de nuevo, asumir los desafíos de este tiempo, ayudar a ese cambio y ajustar nuestra vida», aseguró.

 

Por último, Mayte Valdivieso enumeró una serie de rasgos para vivir en este tiempo, entre los que apuntó «la Espiritualidad de la confianza, no del optimismo; espiritualidad de la fidelidad, no del éxito; espiritualidad de la responsabilidad, no del culpabilismo; espiritualidad de la esperanza, no de la nostalgia; espiritualidad de la paciencia, no de la prisa; espiritualidad del aprecio de lo pequeño, no de la ambición de lo grande; espiritualidad de la sintonía, no de la distancia; y espiritualidad de la sanación, no de la condena».

 

Finalizada la ponencia y tras unos minutos de diálogo, se daba paso a la oración final recordando a todos la segunda sesión de las jornadas, que al día siguiente  y nuevamente con la compañía de Mayte y abordaría el tema ‘Vocación y compromiso de los laicos en el mundo’.

 

Esa segunda ponencia se desarrolló el martes, 1 de abril. Tras la presentación por parte de la responsable de la Comisión para la Promoción del Laicado en Gamonal, hubo un momento de oración y un prólogo dirigido por Luis Gutiérrez Tapia, previo a la ponencia de Mayte Valdivieso.

 

Valdivieso destacó el significado de evangelizar, explicando que «se trata de Hacer llegar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad para lograr su transformación desde dentro. La evangelización lleva consigo un mensaje explícito, adaptado a las diversas situaciones y constantemente actualizado».

 

«El compromiso de presencia en el mundo abarca todos los ámbitos donde nos movemos, la familia, el trabajo, la sociedad, pero también  la paz, la justicia, el desarrollo… Dos son las preguntas que nos resuenan hoy: ¿dónde estás? y ¿dónde está tu hermano? Preguntas que deben ser una constante en nuestra vida. Ser laico o laica es ser misión, cuidar, enseñar, construir lo común, generar actos de  solidaridad en medio de una cultura del cuidado, en una sociedad cada vez más desvinculada, saber convencer, dialogar y en definitiva, trabajar. Esta experiencia supondrá estar más presentes en las situaciones de fuera, siempre acompañados por otros. Las comunidades serán cada vez más pequeñas pero con mayor grado de implicación», ha señalado.

 

Finalizada la ponencia y tras unos minutos de diálogo, se daba paso a un canto final y a un gesto para las comunidades del arciprestazgo, con una petición desde la Comisión para la Promoción del Laicado de la lectura de un manifiesto en todas las eucaristías dominicales para compartirlo con la comunidad. Los representantes de las parroquias recibieron este manifiesto en mano, como gesto de envío, ‘Juntos en la Misión para un mundo mejor’. Julián Palencia, arcipreste de Gamonal, dirigió unas palabras y concluyó con una bendición a todos los participantes, gesto cargado de simbolismo y de fraternidad.

 

La tercera y última de las sesiones se celebró el miércoles, 2 de abril, con el desarrollo de nueve talleres. La actividad tuvo lugar en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, que acogió el trabajo por grupos en los que previamente se habían apuntado los asistentes.

 

En el salón de la parroquia se citaron todos: participantes, moderadores e invitados a compartir su testimonio, acto seguido se dirigieron a las aulas, preparadas para los talleres correspondientes, muy variados y actuales: grupos de vida, Consejos Pastorales, Servicios Parroquiales, Anuncio y propuesta de fe, Caridad y Justicia, Barrios y asociaciones, Familia, Trabajo e Interculturalidad.

 

Primero, la oración del Sínodo acompañó en el inicio y tras la presentación de los asistentes, en cada taller se compartió un testimonio, seguido de una serie de preguntas. En el momento clave, se reflexionó sobre una pregunta concreta y para terminar, hubo un turno de aportaciones y diálogo.

 

Después de una hora de trabajo, vuelta al salón, donde una merienda esperaba a los participantes para compartir en torno a la mesa todo aquello que estos días ha protagonizado las Jornadas.

 

Desde la Comisión para la Promoción del Laicado en Gamonal agradecieron a todos su trabajo, implicación y colaboración para que estas Jornadas se hayan llevado a cabo, y recordaron que ahora toca recoger todas las propuestas y aportaciones de estos días y seguir animando este proceso de concienciación y protagonismo de la vocación y misión laical.