Aquí puedes apuntarte a la IV Edición de la lectura continua de la Biblia

por Natxo de Gamón,

Gran éxito de las 12 horas de lectura continua de la Biblia en la Catedral

El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arrancó la lectura de la Biblia en la edición del pasado año.

 

Con motivo del Día del Libro, la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, el Secretariado para la Pastoral Universitaria y el Cabildo Metropolitano de Burgos organizan la IV Edición de la Lectura Continua de la Biblia en el formato de 12 horas, en la que podrán participar lectores de diferentes colectivos y grupos de la ciudad y de la provincia. La lectura podrá seguirse por streaming a través del canal de YouTube de la archidiócesis de Burgos.

 

La lectura continua de la Biblia, que se realizará en la capilla del Santo Cristo de la catedral de Burgos, dará comienzo a las 10:00h del miércoles, 30 de abril, y concluirá a las 22:00h. Para la lectura se ha realizado una selección de textos de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Teniendo en cuenta que cada lector dedicará unos 10 minutos a la lectura, se necesitará la participación de unos 75 lectores, que pueden inscribirse en este enlace.

 

El proyecto ’12 horas de lectura continua de la Biblia celebró su primera edición en septiembre del año 2021, con motivo del VIII Centenario de la Catedral. Evento que volvió a repetirse en el año 2022 y 2024. Dada la buena acogida que tuvieron estas tres ediciones, se ha decidido continuar con una cuarta edición en la que tomarán parte en la lectura voluntarios que proceden de diversos colectivos de la ciudad: alumnado, profesorado y PAS de la UBU, alumnos de Institutos, miembros de delegaciones diocesanas y de parroquias, profesores de Religión católica, personas de la vida social y de colectivos vulnerables.

 

Además, el programa está en sintonía con algunas de las propuestas del documento final de la asamblea diocesana de Burgos como «cuidar, en nuestras celebraciones, la proclamación, la homilía, la escucha y acogida de la Palabra de Dios» (nº 61); por ello, dar a conocer la Sagrada Escritura, definida en el documento como «la gran desconocida entre los creyentes», es la finalidad principal de este proyecto. El descubrimiento y la experiencia de la Biblia permiten comprender mejor no solo el valor y el sentido del arte, sino también las normas, los valores y las tradiciones que subyacen a nuestra cultura, así como la raíz y el fundamento de nuestra fe.

 

 

El apagón no desluce el funeral diocesano por el papa Francisco

por Natxo de Gamón,

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Burgos ha vivido este lunes un apagón histórico. Como buena parte de España, la provincia de Burgos ha sufrido –por causas que aún se desconocen– la falta de suministro eléctrico desde pasado el mediodía hasta cerca de las cinco y media de la tarde. Eso sí, la celebración de la misa funeral por el eterno descanso del papa Francisco, fallecido el pasado 21 de abril, y programado para las 18:00h de hoy, nunca ha estado en peligro.

 

La celebración eucarística, a la que ha acudido una representación de las autoridades civiles y militares de la provincia, ha estado presidida por Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos, y concelebrada por Mons. Fidel Herráez Vegas, arzobispo emérito; Mons. Ramón del Hoyo López, obispo emérito de Jaén; y buena parte del presbiterio diocesano, incluyendo a parte del Cabildo Metropolitano, encabezado por su deán-presidente, Félix José Castro Lara.

 

En su homilía, el arzobispo ha subrayado que la muerte del Santo Padre «no puede velar la alegría de la Pascua», resaltando su testimonio de fe en Cristo resucitado, núcleo de su pontificado.

 

El Papa de la Misericordia

Mons. Iceta ha definido a Francisco como «el Papa de la Misericordia», destacando que su primer gran gesto fue convocar el Año Santo de la Misericordia. «Su propio lema episcopal está elegido en la Misericordia», ha recordado, y ha explicado cómo el Papa experimentó personalmente el amor misericordioso de Dios, lo que marcó toda su vida y su misión.

 

«Definía a la Iglesia como un hospital de campaña», ha indicado el arzobispo, «el lugar donde todos experimentamos la Misericordia de Dios que sana nuestras heridas». Ha insistido en que Francisco quiso llevar ese rostro misericordioso de Dios a toda la humanidad, acercándose con especial ternura «a cada rostro y situación donde se experimenta la soledad y el sufrimiento».

 

El Papa de la Alegría

La segunda palabra que ha resumido su pontificado ha sido la alegría. «Su primera exhortación apostólica era la alegría del Evangelio», ha afirmado Mons. Iceta, «y después nos habló de la alegría del amor, de la alegría de la santidad, y de la alegría de la verdad».

 

El arzobispo ha destacado que esta alegría brotaba de haber experimentado la Misericordia y se traducía en una Iglesia en salida, comprometida con las periferias existenciales. Asimismo, ha recordado la aportación del Papa en el cuidado de la casa común con la encíclica Laudato si’, así como su llamada a la fraternidad universal en Fratelli tutti, promoviendo «una cultura del encuentro que genera la paz verdadera».

 

«No puede haber paz sin verdad, sin justicia, sin perdón y sin misericordia», ha advertido Mons. Iceta, recogiendo las enseñanzas de Francisco sobre la construcción de un mundo reconciliado.

 

El Papa de la Esperanza

Mons. Iceta ha presentado también a Francisco como «el Papa de la Esperanza». En este contexto, ha recordado que «nuestra vida es una peregrinación en la esperanza», afirmando que «el sufrimiento, el desencuentro, el desamor y la muerte no son las últimas palabras», sino que «el amor, la vida y el perdón de Cristo han vencido para siempre».

 

El arzobispo ha señalado que la muerte de Francisco, ocurrida en tiempo pascual, invita a mirar hacia el triunfo de la vida sobre la muerte. «Cristo ha vencido todos los males para llenar nuestro corazón y colmar el universo de todas sus bendiciones», ha afirmado.

 

Un vínculo cercano con Burgos

Mons. Iceta ha recordado la vinculación del papa Francisco con la archidiócesis de Burgos, mencionando que «nombró arzobispos a don Fidel Herráez y a un servidor», y que mostró siempre «un gran interés por el octavo centenario de la Catedral».

 

El prelado ha relatado también que el Papa recibió recientemente a los seminaristas de Burgos, dedicándoles «una hora larga de diálogo» y ofreciendo unas líneas de reflexión que inspiraron el documento sobre pastoral rural: «Que nunca falte Dios en nuestras tierras», fue uno de los mensajes que dejó entonces.

 

La luz del Sagrado Corazón

Al concluir su homilía, Mons. Iceta ha realizado una emotiva comparación entre el mensaje del papa Francisco y la simbología de la Catedral. Ha recordado que «por las mañanas acogemos al sol naciente como símbolo de Cristo», y que «al final del día, la última luz entra por el rosetón del Sagrado Corazón».

 

«El amor humano y divino de Cristo nos aguarda y nos abraza para toda la eternidad», ha afirmado. Desde esta esperanza, ha encomendado el alma del papa Francisco a la Misericordia divina, bajo el amparo de la Virgen María, a quien también está dedicada la basílica donde reposarán sus restos. «Que el Santo Padre repose bajo el manto amoroso de la Virgen María», ha concluido el arzobispo, pidiendo que, como los burgaleses, el papa Francisco se vea ahora protegido y acogido por el amor maternal de la Madre de Dios.

 

Tras la prédica, se han realizado cuatro peticiones cargadas de simbolismo. Se ha pedido por la Iglesia, mientras una voluntaria de la Catedral ha acercado al altar una bandeja con libros de los años santos, momentos en los que Francisco nos ha invitado a descubrir la misericordia. En la petición por los gobernantes, la delegada de Pastoral de la Salud ha llevado unas mascarillas y un bastón, recuerdo de la soledad del papa en la plaza de San Pedro en la Semana Santa de 2020, cuando descubrimos la importancia de la unidad.

 

La tercera de las peticiones ha sido por quienes quedan en las periferias de la sociedad, y la delegada de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana ha llevado una réplica en miniatura de la Cruz de Lampedusa y tierra, recordando que los migrantes han sido una de las prioridades en el pontificado de Francisco. Por último, la petición por los que participaban en la celebración ha estado acompañada de una bandeja con una botella y camisetas de la Jornada Mundial de la Juventud, que ha recordado expresiones de Francisco que invitaban a pisar la realidad, como «¡hagan lío!», «no balconeen», «no sean jóvenes de sofá» o «no sean curas de sándwich y televisión».

 

La celebración ha estado acompañada por el Grupo Vocal Coda, que ha interpretado la Missa pro defunctis, en gregoriano.

El arciprestazgo de La Sierra organiza una exposición sobre la Biblia

por Natxo de Gamón,

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El arciprestazgo de La Sierra ha organizado, en colaboración con la Editorial Verbo Divino, la exposición La Biblia. Respuesta a las grandes preguntas de la humanidad. Se trata de una muestra compuesta por paneles e instalada en la ermita de San Roque de Salas de los Infantes.

 

Consiste en «poner en imágenes la Biblia», explica la madre Conchi, de las Hermanas del Niño Jesús Pobre, «relacionando el mundo con los hechos que narra la Biblia». A la inauguración, el pasado 15 de abril, acudieron cerca de 50 personas, interesadas por lo que la Sagrada Escritura puede decirles en su vida.

 

La muestra, que estará abierta hasta el próximo 3 de mayo, puede visitarse en la ermita de San Roque de Salas de los Infantes, de lunes a viernes en horario de 11:00h a 13:00h y de 17:00h a 19:00h.

Palestinos en Aranda de Duero

por redaccion,

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En Aranda y la zona de la Ribera del Duero viven personas que nacieron en otras latitudes. Con ellos, la comisión de Pastoral de Migraciones del arciprestazgo de Santo Domingo organiza encuentros periódicos, para conocer de esta manera sus países de origen, su cultura, su religiosidad y su vida diaria aquí en estas tierras. Si ya han habido encuentros sobre Rumanía, Ecuador, Colombia, Bulgaria, Honduras, Marruecos, Argentina, Perú, Venezuela, Ucrania, República Dominicana y México, el pasado sábado tocó el turno a Palestina.

 

Randa, nacida en aquella tierra, que vive en Aranda desde que llegó con su familia siendo apenas un bebé, fue desgranando su historia y cultura, hasta llegar a nuestros días, con la trágica situación que se vive y que ella no dudó en describir como un «genocidio».

 

No le gusta definir a sus vecinos como «palestinos», sino como «humanos» que están viviendo «una masacre», «un holocausto en directo a ojos de todo el mundo». Un drama que «ya no sabe cómo calificar», pues asegura que «no tiene nombre» la situación que atraviesa su pueblo. Una situación dramática que se prolonga desde hace demasiados años y que empujaron a Randa y su familia venir a España. «Cualquier persona extranjera que vaya a vivir a otro país sabrá lo que es la fase de adaptación y los problemas que te puedes encontrar, máximo cuando lo que te hace huir de tu país son circunstancias que no te agradan».

 

Tras aclimatarse a nuestro país –«siempre nos han ayudado»–, ahora vive en la Ribera, de forma totalmente integrada, aunque con preocupación ante lo que pasa en su tierra de origen. «Esperamos que nuestros gobiernos actúen de una vez por todas y sean tajantes de verdad y el comité internacional actúe legalmente contra Netanyahu y todo su gobierno». «Esperamos que los Palestinos que han vivido esto puedan curarse algún día», desea, aunque prevé que será un camino difícil.

 

En el mismo día en que se celebraban las exequias del papa Francisco, el encuentro también sirvió para destacar y agradecer el hecho de que todas las tardes, desde que comenzó el último conflicto, él llamaba personalmente por teléfono a la parroquia de Gaza para interesarse por esa comunidad.

 

El encuentro terminó con un coloquio más informal, degustando algunos dulces preparados por esta familia palestina.

«El Papa de la Misericordia»

por Natxo de Gamón,

La Iglesia en Burgos llora el fallecimiento del papa Francisco

 

Escucha aquí el mensaje de Mons. Iceta

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

Hoy, con el entrañable recuerdo del Papa Francisco, celebramos el Domingo de la Divina Misericordia. No es casualidad que el Señor le haya llamado a su presencia en este tiempo pascual, cuando celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte, de la gracia sobre el pecado.

 

La fragilidad del Papa, agravada por su enfermedad en estos últimos meses, nos ha enseñado a poner por encima de todas las cosas la confianza en el Señor. Sin dejar de servir a la Iglesia, se ha hecho uno con Cristo, padeciendo su dolor crucificado, viviendo su particular pasión y cargando con su cruz. Y lo ha hecho con una humanidad capaz de escribir lo que sus manos han sembrado durante sus años de Pontificado: «La misericordia es el corazón mismo de Dios» (Audiencia general, 18 de mayo de 2020).

 

Ahora, bañado por la gracia de la Pascua y del perdón resucitado, ha llegado a la Casa del Padre. Porque la misericordia, como nos ha enseñado él insistentemente, es el centro de la vida cristiana. Y «sólo recibiendo el perdón de Dios, nosotros a su vez nos volvemos capaces de perdonar», confesaba.

 

En el año 2021, durante este Domingo de la Divina Misericordia, rememoraba que Jesús Resucitado se presenta ante los discípulos varias veces para consolar con paciencia sus corazones desanimados: «Realiza, después de su Resurrección, la “resurrección de los discípulos”. Y ellos, reanimados por Jesús, cambian de vida». Los transforma en la Pascua, los introduce en la misericordia, los hace de nuevo. Y ellos, «misericordiados, se vuelven misericordiosos», afirmaba el Papa.

 

Con estas palabras, quisiera hoy conmemorar esta celebración del perdón divino, que desinstala todas las cuentas del mundo para inscribir, en el corazón de la Historia, que Dios nos ama con un amor incondicional; mucho más, incluso, de lo que nosotros mismos somos capaces de amarnos.

 

Dios, en Cristo, nos perdona. Incluso aquello que no somos capaces de comprender. Y lo hace por medio de sus heridas (cf. 1 P 2,24), que curan cualquier dolor insufrible e incomprensible con el manto de la misericordia. Sus llagas «son los caminos que Dios ha abierto completamente para que entremos en su ternura y experimentemos quién es Él, y no dudemos más de su misericordia», afirmó el Papa en la mencionada celebración. «Adorando y besando sus llagas descubrimos que cada una de nuestras debilidades es acogida en su ternura» (II Domingo de Pascua, 11 de abril de 2021).

 

Os invito a contemplar este sentir del Papa que nos lleva directamente a la Divina Misericordia que contemplamos en la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo –junto con su Alma y Divinidad– para la vida del mundo. Ahí, Jesucristo vivo y glorioso, bajo las apariencias del pan y del vino, nos dona su Cuerpo llagado y Resucitado.

 

«Lo tocamos y Él toca nuestra vida», afirma el Papa, y hace descender el Cielo en nosotros: «El resplandor de sus llagas disipa la oscuridad que nosotros llevamos dentro. Y nosotros, como Tomás, encontramos a Dios, lo descubrimos íntimo y cercano, y conmovidos le decimos: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 28). Y todo nace aquí, en la gracia de ser misericordiados».

 

Nuestras capacidades son nada si no dejamos que Dios las sostenga, las habilite, las cuide. Así, a ejemplo de los discípulos, podremos ser testigo de una misericordia que nos hace hermanos con «un solo corazón y una sola alma» (Hch 4, 32), que se quieren sin condiciones y que todo lo tienen en común.

 

De la mano del Papa, preguntémonos, en este momento, de qué manera podemos ser misericordiosos. Quizá, el camino comienza cuando vemos en las llagas de los necesitados, las llagas del propio Jesús, y viceversa. Así lo vivía santa Faustina Kowalska, la religiosa que ofreció todo cuanto tenía –en cuerpo y alma– por la conversión de todos, especialmente por aquellos que perdieron la fe en el perdón de Dios: «Los insignificantes sacrificios cotidianos, son para mí como las flores del campo con las cuales cubro los pies del amado Jesús. A veces, comparo estas pequeñeces con las virtudes heroicas, porque para su incesante continuidad exigen heroísmo» (Diario 208).

 

Tenemos un Padre común y somos hermanos y herederos de un mismo legado. Si san Juan Pablo II instituyó esta fiesta para que se celebrase en toda la Iglesia, pongamos la vida en pos de esta herencia y seamos testigos de este amor que muestra el verdadero rostro de Dios: donde nace la credibilidad de la Iglesia, a través de las obras de Misericordia.

 

Que la Virgen María nos renueve con la Sangre y el Agua que brotaron del Corazón de Jesús, para que nunca nos cansemos de bañarnos en ese manantial de misericordia infinita.

 

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.

 

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa 

Arzobispo de Burgos