«Adviento: la visita silenciosa de Dios»

por Natxo de Gamón,

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

Damos la bienvenida al Adviento, un tiempo en el que la Iglesia nos invita de nuevo a esperar y descansar en el costado de Cristo y a afinar el corazón para reconocer –en la luz taimada de la proximidad del invierno– la visita silenciosa de Dios.

 

Adviento no es, simplemente, un recuerdo litúrgico ni mucho menos una espera meramente sentimental; es la certeza fehaciente de que Alguien viene y, al llegar, transforma por completo nuestra manera de mirar, de servir y de vivir. «Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer» (Mc 13, 35), nos recuerda el Evangelio. Una vigilancia y una espera que no nacen del miedo o de la incomprensión, sino del verdadero amor que aguarda todo el tiempo que sea necesario a su Amado.

 

Adviento es la escuela del mirar como Cristo mira, es el hogar de la esperanza, es el tiempo en el que la Palabra encarnada nos alumbra para poner los ojos donde Él los pone: en la fragilidad que espera consuelo, en los gestos que sostienen la vida, en la añoranza que reclama una visita que tarda demasiado tiempo en llegar.

 

Adviento es un paso silencioso que nos invita a redescubrir, una vez más, que Dios no entra en la historia por la puerta ruidosa del poder y la riqueza, sino por la pequeñez, la vulnerabilidad y la pobreza de un humilde pesebre. Por eso, cada fragilidad humana ha de ser para nosotros un santuario donde Dios se complace en nacer.

 

A la luz de este sentir, nos adentramos hoy en el Jubileo de las personas con discapacidad, que este año resplandece en Roma y que ilumina esta gozosa celebración. No es casualidad –porque nada en Dios sucede al azar– que el primer domingo de Adviento coincida con esta celebración; es como si el Señor quisiera recordarnos que su venida se reconoce, sobre todo y de un modo particular, en aquellos cuya vida es un evangelio precioso, sin palabras, de su incalculable amor.

 

León XIII escribió que «la dignidad humana no se mide por la fuerza ni por la utilidad, sino por ser imagen viva de Dios, impresa en toda persona» (Rerum novarum, n. 40). Por eso, cuando la Iglesia celebra hoy este jubileo, nos recuerda que para Dios todos son imagen de su Hijo, que sonríe a través de quienes han aprendido a amar en la fragilidad, que Él transforma en horizontes de gracia, alegría y plenitud; siempre desde la comunión, porque la dignidad de cada persona no es un añadido moral, sino una realidad consustancial y un lugar teológico, una tierra sagrada donde Dios se revela de modo particular.

 

San Francisco de Asís recordaba, tanto con su palabra como con su vida, que «allí donde hay misericordia, allí está Dios». Y cuán grande es el don para nosotros que habita en quienes viven con capacidades diversas. Ellos son maestros en humanidad, discípulos predilectos de Jesús y sacramento vivo de la esperanza que brota en medio de un mundo, a veces, cansado.

 

En este tiempo de Adviento aprendemos a esperar, y las personas con discapacidad nos enseñan de verdad a esperar bien: con su ritmo personal, con sus desafíos. En ellos Dios se hace profundamente humano y en cada una de sus vidas Cristo se nos revela como fortaleza y esperanza.

 

Le pedimos a María, Madre del Adviento, que nos acompañe en este tiempo que prepara para la Navidad, que nos tome de la mano y nos lleve al pesebre del Niño de Belén, donde la fragilidad se vuelve espléndida belleza y donde toda vida vulnerable revela el latido incansable del amor de Dios.

 

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa

Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín, un servidor «bueno y fiel»

por Natxo de Gamón,

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Los restos mortales de Mons. Francisco Gil Hellín, arzobispo emérito de Burgos, ya reposan en la cripta episcopal de la capilla de Santa Ana de la catedral de Burgos. Hasta allí ha sido conducido por algunos de los 22 sacerdotes que ordenó a lo largo de los trece años que estuvo al frente de la archidiócesis burgalesa.

 

Antes, el arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha presidido la misa del I Domingo de Adviento en el altar mayor del templo. Ante la familia, autoridades civiles, representantes de instituciones académicas y empresariales, y numerosos fieles, el arzobispo ha subrayado que Gil Hellín «ha sido un servidor bueno y fiel» y que ahora puede escuchar esas palabras «de los labios del Padre».

 

Una celebración concelebrada por buena parte del presbiterio de la archidiócesis, así como por el arzobispo emérito, Mons. Fidel Herráez Vegas; Mons. Juan Carlos Elizalde Espinal, obispo de Vitoria; Mons. Vicente Rebollo Mozos, obispo de Tarazona; Mons. Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol; Mons. Cecilio Raúl Berzosa Martínez, obispo emérito de Ciudad Rodrigo; y Mons. Javier del Río Sendino, obispo emérito de Tarija (Bolivia).

 

Una nutrida representación de burgaleses ha acompañado a la apenada familia en la despedida de Mons. Gil Hellín. Además, también se ha hecho presente en la Catedral un numeroso grupo de religiosas de Iesu Communio, el instituto religioso fundado en Lerma cuando él era arzobispo, encabezado por su superiora, la madre Verónica Berzosa.

 

El féretro ha partido de la capilla del Palacio Arzobispal, donde durante todo la mañana y parte de la tarde, los burgaleses han ido acercándose para despedirse del que fue su arzobispo durante trece años. A las 17:00h, los sacerdotes y obispos, acompañados de la familia y de las religiosas de Iesu Communio, han rezado un responso antes de conducir los restos mortales a la Catedral. Momentos antes de cerrar la caja, una de las monjas ha introducido una de las cruces que cuelgan de su cuello con el lema ‘Tsajenà’ («tengo sed») y que identifican a las religiosas de Iesu Communio.

 

En un coche fúnebre, pero acompañado por una larga procesión de sacerdotes y obispos, y seguidos por la familia y el resto de fieles, el féretro ha llegado hasta la plaza de Santa María, donde lo han cogido a hombros seis sacerdotes para introducirlo en la Catedral y dejarlo a los pies del altar.

 

«Ojalá hoy escuche: ‘Servidor bueno y fiel, pasa al banquete de tu Señor’»

En su homilía, Mons. Iceta ha comenzado con un saludo afectuoso a la familia del arzobispo emérito y a las autoridades presentes. Ha recordado que los pastores son llamados a configurar su corazón con el de Cristo, Buen Pastor, y ha citado una reflexión del papa Francisco sobre la evangelización: «Que cuando nos vean les sea más fácil conocer a Dios». Ha reconocido que los pastores comparten «defectos y pecados» con el resto del pueblo de Dios, pero ha deseado que, al contemplar su ministerio, los fieles puedan «con más facilidad encontrar al Señor».

 

El arzobispo ha centrado su mensaje en la esperanza cristiana, propia del tiempo de Adviento. Ha invitado a «aprender a esperar» contemplando la vida desde la eternidad, donde el Señor aguarda a cada hombre con misericordia: «Vendré a buscaros para que estéis conmigo». Ha definido la muerte como un «valle oscuro», pero iluminado por la promesa de Cristo. Y ha recordado que el obispo es, ante todo, «servidor de la esperanza», llamada a sostener a un mundo herido y dividido.

 

Mons. Iceta ha subrayado que la liturgia es «gran fuente de esperanza», porque «desde este altar brota el cuerpo y la sangre del Señor», manantial de vida. Ha citado la profecía de Isaías —«no se alzará espada pueblo contra pueblo»— y ha afirmado que esa paz no procede «de nuestros corazones rotos», sino de la misericordia divina. Ha defendido la vocación del cristiano a vivir «en comunión» y a caminar tras Cristo, como Bartimeo, «en la facilidad y la alegría, en la dificultad, en la enfermedad, en la oscuridad o en la luz».

 

El prelado ha reflexionado también sobre el sentido cristiano de la muerte, asegurando que es posible vivirla con gozo: «Ya vivamos, ya muramos, somos del Señor». Ha afirmado que Gil Hellín vivió y murió con esa certeza y que ahora «la muerte para siempre seguirá siendo de él». Ha presentado la existencia como «una peregrinación» en la que Dios sale al encuentro del creyente, y ha señalado que el arzobispo emérito ha alcanzado hoy «la meta de la peregrinación», contemplando aquello que creyó, predicó y testimonió.

 

Asimismo, ha invitado a pedir «el don de reconocerle, acogerle y avivar el deseo» en toda circunstancia: «en la alegría o el dolor, en la salud o la enfermedad, en el abatimiento o la confianza». Ha animado a «revestirse del Señor Jesucristo» con la ayuda de la Virgen María, «la mujer vestida de sol», y a vivir siempre «en vela», con una mirada contemplativa capaz de descubrir los dones cotidianos de Dios.

 

Para terminar su homilía, Mons. Iceta ha recordado la última frase de Cristo en la cruz —«todo está cumplido»— y ha afirmado que, del mismo modo, «hoy don Francisco puede decir: ‘Todo está cumplido’». Ha descrito al arzobispo emérito como un pastor que «ha querido con amor, con locura, a esta Iglesia» y que, aun en su debilidad, preguntaba siempre por la archidiócesis de Burgos. «Ojalá hoy escuche: ‘Servidor bueno y fiel, pasa al banquete de tu Señor’».

 

Antes de concluir la celebración eucarística, una procesión ha conducido el féretro, portado nuevamente a hombros por los sacerdotes ordenados por Mons. Gil Hellín, hasta la capilla de Santa Ana. Allí, Mons. Iceta ha incensado y asperjado el féretro, antes de que fuera introducido en la cripta, en la que ya reposan los restos mortales de Mons. Luciano Pérez Platero, Mons. Teodoro Cardenal Fernández y Mons. Santiago Martínez Acebes, sus predecesores en la sede episcopal burgalesa.

«Estas puertas son fruto de la audacia y la creatividad de Burgos»

por Natxo de Gamón,

 

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La capilla de los Condestables de la catedral de Burgos ha acogido esta mañana la inauguración oficial de las nuevas puertas creadas por Antonio López, un acto en el que el arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha subrayado el profundo significado espiritual y artístico de la obra. Ante autoridades, patrocinadores, medios de comunicación y cerca de un centenar de asistentes, el prelado ha destacado que estas puertas representan «la audacia y la creatividad» de una archidiócesis y de una ciudad que siempre ha sabido mirar al futuro con valentía.

 

En su intervención, Mons. Iceta ha recordado el carácter de servicio que define la misión episcopal y ha enlazado esa visión con la continuidad del proyecto iniciado hace seis años: «Nosotros somos parte de la sucesión apostólica y venimos a servir a una Iglesia, no a servirnos a nosotros mismos». Ha señalado que las puertas «son también fruto de esa sucesión», puesto que comenzaron bajo el pontificado de su predecesor, Mons. Fidel Herráez Vegas: «Queremos dejar las cosas, si podemos, mejor de como las encontramos, con un peldaño más».

 

El arzobispo ha ofrecido una profunda lectura espiritual de la obra, subrayando cómo el ser humano necesita «ver y tocar» para intuir la trascendencia. «El ingenio humano ha hecho inmensas catedrales que quieren significar la gloria de Dios», ha explicado, y ha presentado estas puertas como «el lugar para entrar a contemplar lo que nos espera después de este caminar». También ha destacado su integración en la historia de la Catedral: «En gustos nadie ha escrito… y ahora tendremos unas puertas del realismo español en nuestra Catedral».

 

Además, Mons. Iceta ha defendido que el futuro «es siempre de los apasionados, de los audaces y de los creativos». Ha puesto en valor la decisión de encargar unas puertas monumentales al escultor realista más reconocido del país y ha asegurado que «ha merecido la pena»: «Burgos cuenta en este momento con estas puertas, seguramente de las obras más monumentales y acabadas de Antonio López, realizadas en un periodo de gran madurez» Una obra artística que ahora se podrá presenciar, y que hasta ahora «temerariamente se juzgaba de oídas». Finalmente, ha reiterado que su vocación es «estar donde tienen que estar»: la fachada principal, «para que puedan ser contempladas las 24 horas del día».

 

Antonio López, autor de las puertas, ha ofrecido un discurso breve y profundamente personal. Ha confesado que estos seis años han sido «muy interesantes, muy importantes» para él, marcados por «luces y sombras». Ha destacado que lo más valioso ha sido trabajar «en equipo»: «Este trabajo tan solitario, romperlo para trabajar en equipo es una hermosura». Ha reconocido igualmente el interrogante interior que le ha acompañado durante el proceso: «Me llama la atención si las personas que no creemos mucho podemos hacer un trabajo religioso». Sin embargo, al ver las puertas instaladas, ha reconocido haber descubierto en ellas «una espiritualidad que puede equivaler a un sentimiento religioso».

 

El artista ha expresado un agradecimiento emocionado a todos los implicados, desde los impulsores iniciales —«desde la persona que habló conmigo en el comienzo, don Fidel y Gonzalo»— hasta los fundidores: «Todos hemos trabajado durante mucho tiempo, buscando una solución la mejor posible, con toda la fe de lo que hemos sido capaces». Ha concluido señalando que las puertas «se quedan aquí» mientras él vuelve a su taller «a continuar el trabajo».

 

El arzobispo emérito de Burgos, Mons. Fidel Herráez Vegas, ha recordado por su parte los orígenes del encargo, y ha revivido su primer encuentro con el artista. Ha expresado «una gran alegría» por ver culminado un proyecto que «ha requerido esfuerzo, dedicación y la suma de muchas personas». Ha pedido «olvidar etapas que no fueron fáciles» y unirse «en la acogida y agradecimiento» de estas puertas, llamadas a ser «una gran aportación al patrimonio de la Catedral en el siglo XXI». También ha manifestado su deseo de que «lleguen a colocarse en el lugar para el que fueron creadas».

 

En el acto también han intervenido el deán-presidente del Cabildo Metropolitano de Burgos, Félix José Castro Lara, que ha ejercido como maestro de ceremonias, y el coordinador técnico del proyecto, Gonzalo Jiménez, que tras el acto institucional ha ofrecido una explicación a los presentes delante de las propias puertas.

 

«Ya están aquí»

Antes, Antonio López ha presentado las monumentales puertas a los medios de comunicación. López, visiblemente sereno, ha explicado que el encargo ha sido «una aventura muy interesante» y una oportunidad excepcional, pese a que el arte religioso queda habitualmente fuera de su producción. «Ya están aquí. Vamos a ver», ha afirmado, subrayando que el reto principal ha sido hacer la obra lo mejor posible a pesar de las dificultades surgidas durante el proceso.

 

La ubicación definitiva de las puertas ha sido motivo de debate, pero López ha restado importancia a la polémica. «Todos los sitios son buenos», ha señalado ante las preguntas de los periodistas, y ha añadido que las controversias no han influido negativamente en su trabajo: «Había que cumplir el encargo como un buen trabajador». Para el artista, el juicio sobre el arte contemporáneo en un templo gótico depende únicamente de su calidad: «Si es bueno, sí; si no es bueno, no», ha explicado.

 

El manchego ha defendido la coherencia figurativa del conjunto, realizado por él y su equipo, en contraste con las tendencias abstractas actuales. Ha explicado que, inicialmente, las tres puertas iban a representar exclusivamente un jardín sagrado, pero el proceso llevó a incorporar figuras vinculadas a la fe católica.

 

A pesar de la magnitud del proyecto, López ha confesado que, al principio, el encargo le produjo cierta pereza, por la distancia entre su trabajo habitual, centrado en lo cotidiano, y los temas religiosos. Sin embargo, ha destacado el componente espiritual y la tradición histórica de estas obras: «Todo lo que admiramos en los grandes museos tiene que ver con lo religioso». Medirse con esa herencia, ha afirmado, ha sido una experiencia hermosa y una nueva etapa dentro de su trayectoria. El artista ha reconocido, además, que continúa trabajando cada día: por las mañanas retrata a una nieta suya, y por las tardes, un Cristo crucificado.

 

López ha insistido en que lo sagrado también aparece en lo cotidiano, y que la combinación entre lo doméstico y lo sobrenatural es uno de los ejes que articulan estas nuevas puertas que, aunque pesan ocho toneladas, aspiran a integrarse con naturalidad en la historia viva de la Catedral.

 

A partir de mañana, domingo, 30 de noviembre, las puertas quedarán expuestas en el Museo de la Catedral. Desde ese día y hasta el 5 de diciembre, y desde el 9 hasta el 19 de diciembre, se ofrecerá una visita gratuita para ver las puertas y que los burgaleses y todos los visitantes del templo puedan conocer y apreciar la belleza de esta obra de arte. Después de esos días, las puertas quedarán integradas en la visita turística a la Catedral.

El féretro de Mons. Gil Hellín queda instalado en la capilla del Arzobispado

por Natxo de Gamón,

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Poco antes de la medianoche, los restos mortales de Mons. Francisco Gil Hellín, arzobispo emérito de Burgos, han llegado al Palacio Arzobispal de Burgos procedentes de la diócesis de Cartagena, donde nació y vivió sus últimos días. Allí ha sido despedido por sus paisanos en una misa presidida por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, en la catedral de Murcia.

 

El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha recibido el féretro en la entrada del Arzobispado, donde se ha rezado un responso. A continuación, ha sido conducido a la capilla del Palacio, donde han continuado los rezos, concluyendo con el canto de la Salve.

 

La capilla ardiente quedará abierta al público a las 9:00h de este sábado, para que los burgaleses puedan despedirse del que fuera arzobispo de Burgos durante trece años. Permanecerá abierta hasta las 16:00h, cuando cerrará sus puertas. A las 17:30h, se realizará el traslado en procesión del féretro a la Catedral para la celebración de la Santa Misa por su eterno descanso, que tendrá lugar a las 18:00h en el altar mayor del templo, y que se podrá seguir por el canal de YouTube de la archidiócesis.

 

Tras la celebración eucarística, los restos mortales del arzobispo emérito serán trasladados a la capilla de Santa Ana, donde reposarán en la cripta en la que ya se encuentran los últimos arzobispos fallecidos.

Fallece Mons. Francisco Gil Hellín, arzobispo emérito de Burgos

por Natxo de Gamón,

 

 

En la tarde de este jueves, 27 de noviembre de 2025, ha fallecido en Murcia, donde últimamente residía, nuestro querido arzobispo emérito, el Excmo. y Rvdmo. Dr. D. Francisco Gil Hellín.

 

Nació en La Ñora (Murcia) el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957 y 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966 y 1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia San Alfonso de Roma entre los años 1969 y 1970. Se doctoró en Teología por la Universidad de Navarra en 1975. Ejerció como canónigo penitenciario en Albacete entre 1972 y 1975 y en Valencia de 1975 y 1988.

 

Ejerció como subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985); también en el Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). San Juan Pablo II lo nombró Secretario del Pontificio Consejo para la Familia en 1996.

 

Con motivo de su nombramiento como secretario del Pontificio Consejo para las Familias, san Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Lárnaca, recibiendo la consagración episcopal en la basílica de San Pedro del Vaticano el 1 de junio de ese mismo año, de manos del cardenal Trujillo, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, y actuando como co-consagrantes Mons. Giovanni Battista Re, secretario para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, y Mons. Agustín García-Gasco Vicente, arzobispo de Valencia.

 

El 28 de marzo de 2002, san Juan Pablo II le nombró arzobispo de Burgos iniciando su ministerio entre nosotros el 23 de mayo de ese mismo año. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral el 30 de octubre de 2015. Del 15 de junio de 2018 al 16 de enero de 2019 fue administrador apostólico de Ciudad Rodrigo. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, de la Comisión Permanente y de la Comisión Episcopal para el Clero.

 

Su ministerio episcopal en Burgos

Fue el pastor solícito de nuestra Iglesia burgalesa durante 13 años. Los matrimonios y las familias fueron preocupaciones fundamentales en su ministerio. A la promoción de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada dedicó gran parte de su tiempo, junto con la atención y el cuidado de los sacerdotes. Ordenó 22 sacerdotes, abrió el Seminario Misionero Redemptoris Mater Santa María la Mayor, reinstauró el diaconado permanente en la archidiócesis y colaboró en la erección del Instituto Iesu Communio.

 

El anuncio del Evangelio, la promoción de la catequesis y el impulso misionero de larga tradición en nuestra Iglesia han sido objeto de su atención. Creó las delegaciones episcopales para la religiosidad popular y para la pastoral gitana. También impulsó la acción caritativa de la Iglesia, con la nueva sede de Cáritas y los programas de atención a los necesitados.

 

Como Gran Canciller de la Facultad de Teología del Norte de España estuvo atento a las necesidades de esta institución formativa. También hizo frente a los desafíos que el vasto patrimonio eclesiástico que configura nuestra archidiócesis planteaba. Amplió la Casa Sacerdotal, rehabilitó el Palacio Arzobispal e inauguró el nuevo Archivo Diocesano.

 

Además, su investigación y publicaciones sobre todas las sesiones del Concilio Vaticano II son referencia obligada para los estudiosos de este acontecimiento eclesial.

 

Nuestra Iglesia burgalesa eleva su oración al Padre de la misericordia y ruega al Santo Pueblo de Dios que peregrina en Burgos que se una a esta oración dando gracias al Señor por una vida entregada al servicio de Dios y de la Iglesia y encomendándole a la Misericordia Divina y el cuidado materno de la Virgen María a quien siempre profesó una profunda devoción.

 

Será velado en la capilla de la Casa de la Iglesia

La capilla ardiente en Murcia quedará instalada en la capilla de la Adoración perpetua del Palacio Episcopal de Murcia hasta el viernes 28 al mediodía. Por la tarde será trasladado a Burgos.

 

En nuestra ciudad, la capilla ardiente quedará instalada en la capilla de la Casa de la Iglesia (Arzobispado) el sábado, 29 de noviembre, desde las 9:00h hasta las 16:00h. A las 17:30h se organizará el traslado a la Santa Iglesia Basílica Catedral de Burgos donde se celebrará la Misa de Adviento de cuerpo presente, seguida del rito exequial y sepultura en la cripta de la capilla de Santa Ana.

 

Descanse en paz en la casa del Padre y en compañía de santa María, san José, los ángeles, todos los santos y los pastores que han ejercido su ministerio en la Iglesia burgalesa.